Juan Carlos Callacondo Velarde Profesor y
Comunicador Social
Dos espeluznantes noticas adornaron
la apertura de diarios y noticieros durante la semana anterior. Dos
padres en distintas circunstancia asesinaron, degollaron a sus hijos bajo los
efectos psicóticos y la ira de celos de
sus propias concubinas o esposas. Todos formaron una familia por amor y no por
la fuerza, cuando se difunde noticias de este tipo muchos nos preguntamos; ¿este el costo del
amor? o simplemente estamos cosechando el abandono de la institución más
importante como es la familia. Los
asesinatos son siempre y serán repudiables porque atentan contra la vida, nadie
tiene el derecho de quitarle la vida a nadie, lo prohíbe las leyes divinas, las
leyes sociales, la leyes humanas, hasta
la ley natural de la vida.
Estas noticias son muy lamentables que no deben volverse a repetir, sin embargo, seguro que muy pronto
estaremos frente a otros casos similares, porque el bienestar de la familia no
está ninguna agenda política, social ni económica. Sólo las diferentes iglesias
tienen esta fuerte preocupación de cuidar la familia, de educar a la familia,
de asignar tareas y roles sociales para su propia realización. En rápido
recuento de la oferta de universidades, institutos no encontramos espacio, ni oferta educativa
para formar padres y madres que puedan
formarse para la vida y educar a sus hijos. Salvo el instituto de la familia de
la Universidad San Pablo que tiene una tarea extraordinaria por este noble fin.
Formar hijos e hijas es una tarea fundamental y esencial de la familia, es y debe ser primer el reto
más grande de todos, los primeros educadores, los primeros maestros son los
padres, sin embargo todos han abandonado esta tarea echándole a la escuela
asuma esta responsabilidad. Por muchas razones; porque es nuestra
responsabilidad por haber asumido voluntariamente esta tarea, porque somos los
primero referentes donde pueden verificar sus rumbos, porque tenemos más
tiempo, porque tenemos la tarea
generacional de seguir heredando vida, humanidad y desarrollo para nuestros progenitores.
La formación de padres y madres debe ser tarea fundamental de todas las
generaciones anteriores y debe ser
mediado por las instituciones que tienen un fuerte vínculo con la comunidad
como son las municipalidades, las iglesias y lo medios de comunicación. Sin
embargo este es una tarea que nadie lo asume en esa dimensión, solo habría que
revisar los planes de trabajo, presupuestos cuando de dinero se asigna de forma
intencional para estos menesteres.
Fortalecer la familia es enfrentar en serio los problemas más álgidos como son la violencia familia, la mala calidad
educativa, las enfermedades, el fracaso de generaciones. El éxito de la sociedad está en éxito
de las familias.

0 comentarios:
Publicar un comentario