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domingo, 16 de septiembre de 2018

A tientas


 

 

        


A tientas

¿Vamos al grave riesgo y crisis de la gobernabilidad?        

Juan Carlos Callacondo Velarde   

Comunicador Social y Docente Universitario.


La reforma del sistema judicial y político empieza a tener los primeros nubarrones y piedrones en el camino para que se trastabille y fracase esta iniciativa del legislativo.  Los congresistas de Fuerza Popular en primera instancia se negaron a dar el primer paso absteniéndose en la aprobación pre dictamen elaborado en base al proyecto enviado por el Ejecutivo, que busca una reforma en el Consejo Nacional de la Magistratura. Esta posición, nos pone a punto de la crisis política y social sumergiéndonos poco a poco a un proceso de in gobernabilidad.

¿Cuál es la salida a la crisis política, judicial que vive país? La opinión pública, plantea algunas salidas como: la vacancia presidencial, la cuestión de confianza, recolección de firmas para referéndum, hasta golpes de estado. Desde el anuncio presidencial el pasado 28 de julio en el Congreso han pasado más de un mes y recién se abre el debate de manera muy lenta e interesasa. El fujimorismo se está jugando sus últimas cartas para demostrar su poder político consolidado en el legislativo. La confabulación y complicidad con el fiscal de la nación Pedro Chávarry nos muestra su intención de enfrentamiento y buscar argumentos para plantear un segundo proceso de vacancia presidencial. Esta posición de hacer política nos muestra el “toma y daca” que rompe el equilibrio entre los intereses individuales versus los interés públicos y colectivos.   
Mientras tanto, el ejecutivo empieza a reforzar la cuestión de confianza como una otra estrategia de arremetida contra los fujimoristas. El argumento central es la obstaculización a las propuestas a la reforma constitucional. Este hecho, activa automáticamente el camino para la discusión de la disolución constitucional. Este instrumento político y legal lleva sin duda a la dimisión constitucional del Presidente y consecuentemente el llamado de elecciones generales.

La Constitución Política del Perú en su artículo 134, dispone que el presidente de la República está facultado a disolver el Congreso, en caso este le haya negado la confianza a dos Consejos de Ministros. Como recordaremos, el actual Parlamento ya le negó la confianza al gabinete Zavala y esta segunda confianza podría poner en jaque a los congresistas a someterse indirectamente al ejecutivo o llevar al extremo de autoliquidarse.
Otra salida, sin mucho gusto y popularidad, es alentada por algunas voces antisistema y ciudadanos sin mayor esperanza, a través de un golpe de estado al puro estilo de las épocas de las dictaduras militares o al talante de Alberto Fujimori. La primera opción no tiene mucha fuerza porque las Fuerzas Armadas en la actualidad ya no tienen el arraigo para generar una monocracia bajo el mando de un caudillo militar. Por otro lado, algunos desean reeditar el golpe de estado a lo Fujimorista y disolver el congreso desde un anuncio de la televisión y un respaldo de la Fuerzas Armadas. Estas posiciones por ahora solo son suspiros de algunos sectores agoreros que no tiene espacio, ni piso.

La otra salida democrática es la respuesta de la sociedad civil con el poder de las firmas, con la movilización desde las calles, el mismo había sido anunciado para el pasado sábado el inicio con la recolección de firmas, sin embargo, la ONPE no habría habilitado los planillones correspondientes. Esperemos que los ciudadanos y la sociedad organizada tengan la acogida correspondiente para buscar una salida más civilizadamente, o recapaciten los congresistas para empujar una salida política y democrática.  Sino de lo contrario vamos al grave riesgo y crisis de gobernabilidad.

domingo, 26 de agosto de 2018

La Chimba Colectivo Ciudadania Elecciones







En tiempos de crisis y corrupción los candidatos a los
gobiernos locales y regionales requieren estar a la altura exigencias y
demandas de la población. Esa exigencia requiere ser un buen ciudadano. La Chimba
Colectivo está de retorno para ser parte de este proceso democrático.

miércoles, 8 de agosto de 2018

La Justicia injusta


 


Juan Carlos Callacondo Velarde                                                                                

Comunicador Social y Docente Universitario.


Todos los medios de comunicación abren y cierran sus ediciones a la espera de los últimos audios de la vergüenza. Todos estamos ansiosos y preocupados en conocer todos hechos de corrupción que ha corroído las entrañas del poder judicial. La opinión pública nacional nunca antes había visto y escuchados episodios tan ignominioso de jueces y fiscales que comercialicen por dinero, favores o prebendas de uno de uno de los intangible más grandes y preciados   como es la “Justicia”.
En los diálogos de La República de Platón desde la antigua Grecia  se debate sobre el significado y la forma de representación que la población tiene sobre la Justicia.  En estas discusiones se expresaba tres formas de representación: el primero, “la justicia como la necesidad  dar a cada uno lo que se le debe”; que la mayor parte de la población  posee esta representación, de tal forma buscamos que lo justo es pensar en los más excluidos, en los desposeídos, pero también en nuestra a la familia y nuestros amigos.  En algunos audios se escuchó  decir “los puestos no son para los mejores sino para los mejores amigos”.  Entonces “¿consistirá lo justo en hacer bien a los amigos y mal a los enemigos?”
La otra forma de representación de la  justicia  es aquella que se  ve lo “justo como lo ventajoso para el más fuerte”. Entonces para controlar la justicia hay que tener el poder, poder  para ser  más fuerte. En los famosos  audios de la corrupción  se busca coordinar, copar  todo los espacios de las instituciones  guardianes de la justicia y del Estado para demostrar su poder. Cerca del poder muchos buscan ser  fuerte para hacer justicia.   Entonces,  surge el problema ¿la justicia es fuerza y la injusticia debilidad?  Un ciudadano de a pie siempre será débil y, por lo tanto solo disfruta de la injusticia y no alcanza la justicia, porque no tiene contactos,  no tiene a los mediadores, no tiene los recursos económicos necesarios.
Para otros lo justo es lo que dicen las normas, las leyes, los principios, los valores, de tal forma que la  “La justicia no existe por naturaleza sino que es lo establecido por la ley”. Entonces qué pasa en nuestra sociedad que el Estado y la ley está controlados por hombre injusto, que  cuando llega al poder establecen leyes en su beneficio. La injusticia sería pues un bien y la justicia un mal.
En fin, a estas alturas del partido, tras las broncas de los fiscales supremos, las acusaciones entre jueces, los intereses de los líderes y políticos, de lo que se mueve detrás de los audios de la vergüenza y los administradores de los audios, no sabemos finalmente  que es lo justo.
Los sabios griegos  consideraban  que un Estado  civilizado ideal tiene tres clases: los gobernantes, quienes tienen conocimiento y sabiduría, los guardianes quienes nunca descansan por conseguir  la justicia y los ciudadanos,  que buscan la justicia en sus derechos. Para los dos primeros los  gobernantes y los guardianes  su deber es “amar y  aprender  amar la Justicia  sobre todas las cosas”. En nuestra realidad estas dos clases han perdido la noción de  Justicia y no la aman, ni quieren amarla.
La única forma de reconstruir y tener hombres probos  para gobernar y tener buenos guardianes y amén la justicia  es con la educación y no  solo con la instrucción que muchos jueces, fiscales, empresarios  y políticos han alcanzado.