Juan Carlos Callacondo Velarde
Profesor y Comunicador Social
Una causa directa y certera de la inseguridad
ciudadana es el consumo excesivo e
imprudente de licor y drogas en las vías y espacios públicos por jóvenes,
adolescentes y adultos sin ningún tipo de control social. El espiral ascendente del incremento de la
violencia y la delincuencia tiene una relación estrecha directa y vinculante con el consumo de estas
sustancias psicotrópicas que una vez asentada y dominado el cuerpo y la mente
de sus bebedores pueden manipularlos y manejarlos hasta cometer los delitos y
faltas más alucinantes y delincuenciales. Beber licor en las calles es un
deporte nacional, es el hobby preferido de muchos, para el que valen todas
las justificaciones y argumentos necesarios. ¿Quién no se tomó unas
chelas o unas copas sin ningún motivo?
Yo creo que todos. Solo que para nuestros adolescentes se convertido en
el pasatiempo favorito.
Recientemente la Oficina de las Naciones
Unidas contra las Drogas y el Delito ha
lanzado una alerta preocupante que el alcohol y la drogan son el inicio y el
germen de la escalada de la violencia y la delincuencia que se vive en las
grandes urbes de Latinoamérica como es el caso de Arequipa. Esta alerta debería
ser tomado en cuenta, es más debe preocuparnos
a los padres de familia y las autoridades locales y nacionales, para asumir con responsabilidad la
formación de niños, adolescentes y jóvenes
y ajustar los mecanismos del control social sobre el consumo de alcohol y drogas.
Esta misma preocupación se constata en los
planes locales de seguridad ciudadana. En sus diagnósticos se asevera que los
principales problemas de seguridad y con
la más alta incidencia son el consumo de bebidas alcohólicas y la violencia
familiar. Sin duda, la inseguridad ciudadana
es un problema multicausal. Si uno se detiene analizar con rigurosidad encontrará muchos factores como
la pobreza, la educación, el desempleo entre otro. Sin embargo los factores más
comunes, inmediatos, cotidianos y más visibles que pueden ser contralados, atacados y
educados son el consumo de bebidas alcohólicas y las drogas.
Según las estadísticas policiales y los cuerpos de serenazgo la
mayor parte de su trabajo lo dedican para atender casos y consecuencias del
consumo de bebidas alcohólicas. Si allí están las cifras, las estrategias de
lucha contra inseguridad deben incorporar acciones de como disminuir el consumo
de bebidas alcohólicas en las calles, las fiestas. Sin duda este inminente y
constante peligro necesita una dedicación de parte de los que generan políticas
públicas de control social y educación.
El comercio indiscriminado de alcohol y su
distribución tienen que ser controlados, porque ahora existen lugares de venta
pública donde incluso los niños que transitan a la adolescencia pueden
abastecerse para "disfrutar de sus tragos" a vista y paciencia de las
propias autoridades que observan con indiferencia este hecho que paulatinamente
se convierte en un flagelo para la sociedad.
No se debe olvidar que el paso inicial al
consumo de drogas es el alcohol, lo que obliga a poner freno al alcoholismo que
tiene carta de ciudadanía cuando ese excesivo consumo incluso se ha volcado a
las calles y los parques en especial los fines de semana. Junto a esta primera
graduación también está la violencia y la inseguridad ciudadana.

0 comentarios:
Publicar un comentario