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viernes, 30 de agosto de 2013

EL ALCOHOL

Juan Carlos Callacondo Velarde                                    
Profesor y Comunicador Social                               
Una causa directa y certera de la inseguridad ciudadana  es el consumo excesivo e imprudente de licor y drogas en las vías y espacios públicos por jóvenes, adolescentes y adultos sin ningún tipo de control social. El espiral  ascendente del incremento de la violencia y la delincuencia tiene una relación estrecha directa  y vinculante con el consumo de estas sustancias psicotrópicas que una vez asentada y dominado el cuerpo y la mente de sus bebedores pueden manipularlos y manejarlos hasta cometer los delitos y faltas más alucinantes y delincuenciales. Beber licor en las calles es un deporte nacional, es el hobby preferido de muchos, para el que  valen todas   las justificaciones y argumentos necesarios. ¿Quién no se tomó unas chelas o unas copas sin ningún motivo?  Yo creo que todos. Solo que para nuestros adolescentes se convertido en el pasatiempo favorito.
Recientemente la Oficina de las Naciones Unidas contra las Drogas y el Delito  ha lanzado una alerta  preocupante  que el alcohol y la drogan son el inicio y el germen de la escalada de la violencia y la delincuencia que se vive en las grandes urbes de Latinoamérica como es el caso de Arequipa. Esta alerta debería ser tomado en cuenta, es más  debe preocuparnos  a los padres de familia y  las autoridades locales y  nacionales, para asumir con responsabilidad la formación de niños, adolescentes y jóvenes  y ajustar los mecanismos del control social  sobre el consumo de alcohol y drogas.
Esta misma preocupación se constata en los planes locales de seguridad ciudadana. En sus diagnósticos se asevera que los principales problemas  de seguridad y con la más alta incidencia son el consumo de bebidas alcohólicas y la violencia familiar. Sin duda, la inseguridad ciudadana  es un problema multicausal. Si uno se detiene analizar con  rigurosidad encontrará muchos factores como la pobreza, la educación, el desempleo entre otro. Sin embargo los factores más comunes, inmediatos, cotidianos y más visibles  que pueden ser contralados, atacados y educados son el consumo de bebidas alcohólicas y las drogas.
Según las estadísticas  policiales y los cuerpos de serenazgo la mayor parte de su trabajo lo dedican para atender casos y consecuencias del consumo de bebidas alcohólicas. Si allí están las cifras, las estrategias de lucha contra inseguridad deben incorporar acciones de como disminuir el consumo de bebidas alcohólicas en las calles, las fiestas. Sin duda este inminente y constante peligro necesita una dedicación de parte de los que generan políticas públicas de control social y educación.
El comercio indiscriminado de alcohol y su distribución tienen que ser controlados, porque ahora existen lugares de venta pública donde incluso los niños que transitan a la adolescencia pueden abastecerse para "disfrutar de sus tragos" a vista y paciencia de las propias autoridades que observan con indiferencia este hecho que paulatinamente se convierte en un flagelo para la sociedad.

No se debe olvidar que el paso inicial al consumo de drogas es el alcohol, lo que obliga a poner freno al alcoholismo que tiene carta de ciudadanía cuando ese excesivo consumo incluso se ha volcado a las calles y los parques en especial los fines de semana. Junto a esta primera graduación también está la violencia y la inseguridad ciudadana. 

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