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viernes, 22 de julio de 2011

PATRIOTISMO

 PATRIOTISMO
Juan Carlos Callacondo Velarde

Estos días todos participaremos de alguna forma de acciones por el festejo de las fiestas patrias, en la mayor parte de instituciones educativas  el festejo se reduce  en desfiles y concurso gastronómicos, para la mayoría de nosotros lo recordaremos portando una escarapela en el pecho. Sin embargo en fechas como estas nos volvemos a preguntarnos sobre como estamos entendiendo el patriotismo, el civismo, el amor a la patria.

El ser peruano es producto de la forma como entendemos esta patria, amar a tu patria es amarte a ti mismo. Hay una frase célebre que dice así: "Nadie ama a su patria porque sea grande, sino porque es la suya". Hemos aprendido que patriotismo es el amor a la patria. Patriota es la persona que ama a su patria,  como no amar al Perú que es un país de tradiciones milenarias y centro de una de las cinco civilizaciones mundiales antiguas más importantes, como no amar al Perú que es rico por tener una de las mayores variedades de riquezas naturales del mundo, como no amar al Perú  que tiene el 80% de los microclimas del planeta, sin embargo, a pesar de eso, no sé como puede ser tan pobre como lo demuestran las cifras de  pobreza, desocupación y miseria que alcanzan a más del 40% de compatriotas.
Como podemos aun permitir  a este país que amamos este sumergido en una profunda crisis producto de su dependencia económica, madre de todos los males, nos impide el desarrollo y nos ha sumergido en una crisis por décadas. Después de ver en el transcurso de la historia cómo perdíamos guerras, cómo nuestra propia gente nos robaba, cómo una vedette era congresista y cómo la corrupción nos corroe nuestras entrañas democráticas, ¿como amar al Perú visto desde su lado oscuro?

En la obra de José Carlos Mariátegui "Los siete ensayos de la realidad peruana" se encuentran claves extraordinarias para hallar no sólo nuestra identidad, sino también para hacer algo con ella. A pesar de haber sido escrita hace mucho, plasma de manera muy cierta los problemas del país y sugiere algunas posibilidades de cambio. Sus ideas están dirigidas a lograr la identidad nacional y a ser patriota, o sea, a conocer tu país, a valorar su riqueza, su historia, su cultura y su diversidad de razas.
Ser patriota no sólo es levantar los pies y la bandera el 28 de julio, ni fingir que cantas el himno nacional. Necesitamos cantarlo con verdadera convicción y valor, ya que le cantamos al suelo que nos vio nacer. Tenemos que cambiar el modo de pensar y actuar de los habitantes y, especialmente, de los gobernantes. Patriota no es el que odia a Chile o Ecuador, sino el que sueña que algún día todos los países estén confraternizados y unidos mutuamente. Tienes que ser peruano en lo bueno y en lo malo. No hay que subirse al coche de la gloria cuando todo está bien.
Tú conformas la nueva generación. En tus manos está el futuro del país y lo que hagas y dejes de hacer se lo vas a dejar a tus hijos. La juventud  y los niños tienen derecho a dar su opinión. No olvides que sólo hay una vida. No te rindas a la primera caída. Juega una vez más, atrévete y verás. La fuerza de la vida y el amor a tu patria te levantarán, pero depende de ti el poder caminar.

viernes, 15 de julio de 2011

LINCHAMIENTO EN PUBLICO

LINCHAMIENTO EN PUBLICO
Juan Carlos Callacondo Velarde

Chato corrupto, caballerito incapaz, sin vergüenza de cuello  y corbata,  alcalde ratero, incapaz, porquería inmoral, delincuentes desgraciados, este individuo desgraciado, en colmo de la conchudez estos burros,  maldito ratero, este mal parido tiene la mamadera del estado y tiene delincuentes trabajando, este sonsonazo impulsa tonterías estos y otros adjetivos calificativos que no podemos reproducir se irradian mañana a mañana en tres radios locales que aparentemente gozan de una buena sintonía popular. Esta forma irresponsable de usar el poder del lenguaje y los medios de comunicación pareciera una forma impune de ejercicio periodístico y de opinión pública.

Un discurso periodístico propalado con estas condiciones de lenguaje debe preocuparnos por que el impacto y la formación de la opinión pública, este, se constituye en una agresión y delito permanente a la ciudadanía, la gobernalibilidad y la libertad de expresión. El periodista tiene como función social  ser intermediario objetivo entre la información y la inteligencia de sus auditores y no expirar odio, cólera, resentimiento, violencia sobrepasado los límites de la dignidad y la sensibilidad humana llegando a un extremo de morbosidad que no corresponde con un tratamiento ético de la información.

El problema ético de estos medios de comunicación es ver si respetan los derechos humanos y las libertades individuales o si tienen simplemente una ambición de fama y sintonía  en busca de más rentabilidad  económica  o influencia ideológica. Este linchamiento público día a día pareciera estar poniéndose de moda  sin respeto a la dignidad humana. En el proceso de sintonizar una radio e informarse participan muchas personas, implicadas en el derecho a la información, y todas ellas deben ser respetadas en su dignidad. Por eso, es necesario insistir permanentemente en la formación de valores y respeto a la ética en todos los sistemas educativos y comunicativos.

Estas dos variables el ser éticos y rentables es perfectamente compatible y complementarios. Más aún, los contenidos éticos no sólo generan rentabilidad económica sino también rentabilidad social, ese valor a veces intangible da sentido a la idea de humanidad. Como es de conocimiento básico, el ejercicio  periodístico  debe estar siempre animado del espíritu de respeto y defensa de la verdad así como del propósito de ilustrar honestamente al público acerca de las materias divulgadas, ateniéndose rigurosamente a las fuentes y datos consultados, evitando sesgos individuales o de partido y rechazando conclusiones preconcebidas.

El ejercicio y la investigación periodística deben respetar el honor y la honra de las personas y de sus familias. Todo ser humano tiene derecho al honor, es decir a la consideración que merece por su dignidad de persona, cualquiera que sea su conducta. El  tal sentido estos malos periodistas deben ahorrarse calificativos impertinentes y prescindir por completo de afirmaciones o imputaciones no comprobadas. Las ofensas a la honra de las personas no pueden escudarse en el poder del micro, necesitamos ser más críticos con los procesos que nos forman  y nos educan.

sábado, 9 de julio de 2011

MACHU PICHCCHU A 100 AÑOS

  http://panoramas.pe/machupicchu100.html

viernes, 8 de julio de 2011

LOS POBRES, SIGUIEN SIENDO POBRES


LOS POBRES, SIGUIEN SIENDO POBRES
Juan Carlos Callacondo Velarde

Desde los años 90 se planteo como hipótesis que si el crecimiento económico se  mantenía  entre 6 y 7 % del  Producto Bruto Interno PBI  anualmente se reduciría  entre  1.75 y 2:00% la pobreza, desde  el año 2001 hasta el 2011 se mantiene dicho crecimiento  y pasaron  10 años. La pobreza y la extrema pobreza debió reducirse  en 20%, sin embargo la realidad nos reporta que los pobre y extremos pobres siguen siendo los mismos.

El informe técnico de pobreza  divulgado el 2010 por el INEI nos muestra que el 31% de la población  de la zona urbanas  tienen un nivel de gasto  por debajo de la canasta básica familiar, es decir no tienen ingresos economicos para una alimentación adecuada, mientras en la sierra rural la pobreza es de 61%. Estos son los resultados de la aplicación de un modelo económico de libre mercado, pues como puede verse  esta propuesta no necesariamente nos sacará de la pobreza.
Para determinar a la población de extrema pobreza, el INEI se basa en un valor de una canasta básica mensual de alimentos (línea de pobreza). Así el promedio nacional establece en S/.144 mensuales el valor de los alimentos de una canasta socialmente aceptada necesaria para cubrir un mínimo de requerimientos de energía, es decir, si el consumo de alimentos de una persona no alcanza dicha cantidad se le considera en extrema pobreza. La votación de Ollanta Humala justamente proviene de estos sectores que aun siguen esperando que el estado promueva políticas económicas y sociales que permitan la generación de un  empleo digno que aseguren  dejar de ser pobre y no necesariamente programas sociales que solo amortiguan la pobreza.

Todos los gobiernos incluyendo el de  Alan García  esperaron con ansias los resultados de la reducción de la pobreza en el Perú, sin embargo no hubo una estrategia real que pueda revertir esta realidad, todos incluso el Ollanta Humala siguen pensado  que los programas sociales  son la mejor estrategia para combatir la pobreza, cuando en la realidad no lo son.

Muchos economistas y especialista en pobreza, dejaron en claro que los programas sociales únicamente existen para aliviar a la pobreza, es decir compensan algún déficit momentáneo que tenga una población vulnerable. Solo se reduce la pobreza cuando una persona tiene para cubrir su canasta básica de consumo a través de un empleo generado por la inversión pública o privada que al ofrecer un bien o servicio, jala la necesidad de contratar mano de obra no calificada.
En ese sentido, el gobierno central, regional y local necesita movilizar la agroindustria, comercio, construcción y servicios que son los principales motores que impactan mucho más en el repliegue de la pobreza, sin embargo, los se insisten  en generar programas  sociales como Juntos, Pensión 65, Cuna mas.
Los peruanos estamos esperando que se empiece a generar estrategias reales que permitan que nuestros coterráneos  dejen se ser pobres y por ende ser un país en vías de desarrollo.

viernes, 1 de julio de 2011

LA PARTICIPACION COMO FORMA DE TOMA DE DESIONES


LA PARTICIPACION COMO FORMA DE TOMA DE DESIONES
Juan Carlos Callacondo Velarde

En estas últimas semanas dos noticias ha generado una debate intenso en todos los ámbitos publico y político, la primera  vino desde  el palacio de gobierno, con  una decidió unilateralmente  la construcción y colocación del Cristo de Pacifico,  esta decisión  salio la imaginación del primer mandatario, sin ninguna  consulta  y participación de nadie. De igual forma esta semana las declaraciones del Alcalde Cayma Oswaldo Muñiz dejo con los pelos de punta al presidente regional, el  burgomaestre caymeño encarnando el sentimiento de su población expreso que el puente Chilina antes de ser una solución al transporte en Cayma será todo un problema, pues precisamente el presidente regional viene impulsando esta construcción desde hace muchos años, igual que la anterior esta iniciativa no tuvo la consulta y la participación de los actores y los ciudadanos  involucrados y afectados.

Creo  que nadie se niega a la  necesidad de la construcción de un nuevo puente  que oxigene y articule un sistema vial, que solucione el caótico problema de transporte en Arequipa, esta obra anhelada por años sufre de un mal que hoy el punto de conflicto social en país que es la licencia social a través de la participación y concertación. El Plan Director de Arequipa Metropolitano construido por el mismo Guillen Benavides cuando fue alcalde demarco que las articulación entre el norte y el sur debería ser a través del vía troncal 54 y no  con un faraónico puente Chilina que cuesta 25 millones de dólares, este mismo puente sin haber tenido la licencia social   ya tuvo una inversión de un millón de dólares.    

Aun tenemos autoridades locales y regionales que no usan el mecanismo moderno  como es  la participación y concertación en la toma de decisiones. La participación y concertación  es la integración de la ciudadanía en el proceso de adopción de decisiones del gobierno, la participación da autoridad y fortalece  la autonomía en la toma de decisiones, dicho de otro modo, para que una ciudad o un país desea tener gobernabilidad y legitimidad debe renovarme permanentemente con nuevos pactos como genera la participación y la concertación. Hoy un gobierno autoritario y tecnocrático ya no tiene cabida, sino muy por el contrario se requiere contar con gobiernos abiertos y receptivos, dispuestos a escuchar lo que los ciudadanos y ciudadanas les quieren transmitir para contribuir a mejorar la política y la gestión de los asuntos públicos.
La participación ciudadana da legitimidad y licencia social a las autoridades para tomar decisiones, fortalece los sistemas democráticos, por eso, resulta fundamental para favorecer el control de los gobernantes, transmitir mejor las preferencias de los ciudadanos y ciudadanas, suavizar los conflictos, favorecer los acuerdos, y hacer menos costosa la toma de decisiones políticas. Además, la participación fomenta un tipo de ciudadanía que tiene un mayor interés por informarse acerca de los asuntos políticos, por cooperar con las demás personas, y que es más respetuosa con las que son diferentes, lo que refuerza los vínculos sociales entre los seres humanos, y favorece la comprensión intercultural.