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viernes, 16 de noviembre de 2012

MÁS PREVENCION




Juan Carlos Callacondo Velarde

El Consejo Regional de Seguridad Ciudadana y la Policía Nacional se han puesto muy pilas al final del año. Desde la semana anterior han programado diversas actividades con la finalidad de colocar en la agenda local y personal la preocupación urgente y prioritaria de construir una  cultura  de seguridad ciudadana. El sábado anterior hicieron una espectacular demostración del trinomio policía, juntas vecinales y serenos por las calles de centro histórico, fue una marcha fatuo pero con mucho demostraciones de lo que no debe hacer en seguridad, como serenos colgados de unidades móviles, personas, niños y personas sobre las tolvas  de las camionetas de seguridad, en fin, entre otras anécdotas, pero detrás de bambalina, el mismo discurso represivo, más policías, más serenos.
Esta demostración nos pone en sobre alerta la necesidad de ampliar nuestra mirada sobre seguridad, los municipios además de serenazgo necesitan invertir como parte de su propuesta en programas educativos,  más agresividad en la organización  de la comunidad,  programas de prevención de consumo de alcohol, drogas y la lucha frontal contra la pobreza y la desigualdad.
Los programas educativos están orientados a prevenir la violencia desde la escuela desde diferentes prioridades. En primer lugar,  atacando la disminución de la deserción escolar y el embarazo precoz de escolares. Está establecida una relación  directa entre bajos niveles educacionales y la violencia, junto con una alta deserción escolar entre quienes cometen algún delito. En la mayoría de nuestros jóvenes de las numerosas bandas o pandillas son los responsables de la mayor parte de la inseguridad  ciudadana, de igual manera estos jóvenes muestran haber abandonado el sistema escolar en la época de adolescentes.. En segundo lugar el programa educativo tiene que educar para la resolución pacífica de los conflictos que son punto de partida de los múltiples problemas violencia, recordemos que el aprendizaje social, especialmente en la infancia, tiene un peso formativo para toda su vida. Es más rentable en el futuro inmediato tener programas educacionales formales e informales que desarrollan habilidades para resolver los conflictos de manera pacífica   y no de manera violenta.
Otra prioridad urgente es la organización de la comunidad  a través de diferentes mecanismos como pueden ser juntas vecinales, promotores de seguridad y otras formas de organización. Se hace necesario que los propios vecinos construyan redes de relaciones y acciones de educación comunitaria casa por casas, vecino por vecino, que son los sistemas de sensibilización y comunicación más exitosas.
En nuestra ciudad es urgente impulsar programa de prevención  de consumo  del alcohol y las drogas, esta dos variable se asocian cada vez más con hechos de violencia y criminalidad. Estos programas deberían estar instalados en colegios y las calles.
Si la violencia, y la  inseguridad se entiende como resultado de la anomia o ruptura social, para que haya seguridad ciudadana habrá que crear las condiciones económicas, políticas y sociales que propicien el desarrollo y cohesión sociales de nuestras ciudades.  Desde este enfoque, la pobreza, se convierte en un problema de seguridad no porque ser pobre convierta a las personas en delincuentes sino porque la pobreza puede producir fragmentación social y convertirse en un obstáculo para el desarrollo. Estas son algunas  ideas fuertes que las gerencias y sub gerencias  de seguridad ciudadana deben incorporar  en sus planes de acción.
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SIMULACRO



Juan Carlos Callacondo Velarde


Esta semana que pasó  intentamos realizar nivel nacional un simulacro de sismo para estar preparado frente a un terremoto o  desastre natural. Un simulacro es una estrategia que tiene como propósito educar en la prevención de los desastres, su propósito es ensayar, construir, desarrollar  experiencias, conocimientos, hábitos y actitudes de prevención  que permitan saber lo que tenemos que hacer en grupo o en familia cuando estemos de verdad frente a una situación catastrófica y tener  menos impactos  y costos en vidas.
Un simulacro es un acto educador, y como tal requiere que sea intencional, preparado, sistemático, reflexiva e integral para que estos aprendizajes sean seguros y efectivos. Lo que vivimos en el simulacro no fue  un acto educativo, sino un cumplimiento a una directiva nacional donde todos hicimos lo que pudimos. Esto fue una improvisación, un desorden, una gran lección lo que no demos hacer cuando estemos frente a un sismo.
Este fue un simulacro de lo no debemos de hacer cuando tengamos frente a frente un terremoto.  Por ejemplo, que hicimos en el antes, durante y después; ¿se hizo las señalización de los lugares seguros?, ¿aprendimos como evacuar a los heridos para la atención en los centros de salud?, ¿sabemos cómo comunicarnos en situación como este?, ¿evaluamos que cosas hicimos bien y que cosas mal? ¿Cómo se activaron los sistemas de defensa civil en la cada institución? No lo sabemos. Esta, es nuestra realidad, un pequeño simulacro nos revela como estas nuestro sistema educativo, nuestras formas de organización, nuestros aprendizajes, nuestras autoridades, nuestros paradigmas, nuestra forma de ser; ese es el Perú que vivimos, miramos, disfrutamos  todos los días y necesitamos cambiar  esta realidad.
Nos falta mucho para tener una conciencia colectiva para la prevención. Es importante que todos los ciudadanos aprendan a valorar su vida, su familia, su comunidad y  de esta forma asuman  con más responsabilidad aquellas cosas que le sirven para proteger su vida. Necesitamos asumir con más preparación este tipo de actos educativos, sino acabaremos como  con que está pasando con Ica, Pisco; donde luego de casi 10 años no se logra reconstruir, no se devuelve hospitales, colegios y  una  vida digna  a muchas familias. Esto, porque no estamos preparados de verdad para un desastre natural.  

En definitiva, necesitamos cambiar de mentalidad, necesitamos reeducarnos, necesitamos ser más conscientes de lo que  somos y lo que podemos ser.  Tener  Cultura Preventiva es desarrollar habilidades para un conjunto de acciones que comprobadamente nos ayudan a desenvolvernos de mejor forma, con mayor seguridad, aumentando nuestra capacidad humana, y por consiguiente a "Pensar Positivo".
El cumplimiento de este propósito requiere de cambios de nuestras actitudes, hábitos, costumbres. No basta con que una o algunas personas asimilen estas actitudes de seguridad, es necesario que todos los componentes de la sociedad los adopten. Recordemos que no siempre el que comete una acción insegura o una situación de riesgo es el que resulta perjudicado. Sino todos nos afectamos.

viernes, 2 de noviembre de 2012

CULTURA VIVA


Juan Carlos Callacondo Velarde

Acabamos de vivir la festividad de Todos los Santos, por estas fechas las familias se vuelcan a los comentarios en búsqueda del recuentro con algún familiar muertos, para revivir lo que hizo en vida, para mirar a través de su nombre las cosas buenas que debemos hacer y las malas para no volver a repetirlos, en estos días también, revivimos las tradiciones familiares y ancestrales, para pensar sobre la dicotomía permanente  como es la vida y la muerte. Esta es una fiesta católica cristiana que se vive intensamente con las mismas características en  todo el mundo, porque todos nacemos, vivimos y morimos bajo una cultura que compartimos mientras vivimos.
Los cementerios son lugares sagrados, habitados por ánimas, almas, semidioses y una cultura de la eternidad donde nos instalamos al final de nuestras vidas, para morar en ella para siempre, allí queda nuestros nombres, nuestras memorias, nuestros recuerdos, nuestra vida, nuestros aprendizajes y nuestras enseñanzas. Un viejo maestro decía hay que hacer cosas dignas, para que nos recuerden con dignidad, si posible dejar escrito nuestra lapida, para que nos recuerden de la misma forma como vivimos. Nadie creo vino al mundo para que ser un anónimo, hasta en la muerte todos tenemos hechos, vida y nombre para ser recordado.
La tradición nos dice que las almas vuelven  el primero de noviembre al medio día, las familias recepcionan con un altar por su condición semi divina, donde están presente el infaltable t´anta wawas, ofrendas, escaleras, caballos, flores, los platos y bebidas preferidos en vida, durante los tres primeros años este sentimiento es muy intenso, porque aún nos resistimos que la vida está aquí en la tierra  y no el cielo. El día 2 noviembre, se despide en los cementerios con oraciones, con llanto, canticos, bailes, comidas y otras costumbres  que solo su familia y su comunidad lo disfrutaron en vida. A media tarde del mismo día,  estas almas inician un largo viaje donde viven permanente, ojala no sea un lugar llamado el olvido, hasta que pueda retornar el próximo año. Esta es una práctica de la cosmovisión, en el caso nuestro, andina, que nos hace más humanos, más sensible, nos permite sentir miedo de lo que significa la muerte y lo que pude acabar en algún momento. En esta mirada andina la muerte no termina con fatalidad sino con alegría porque que es un continuo renacer, es caminar en distintos ciclos, es estar en uno y en múltiples lugares por eso nuestro respeto e invocación a las almas benditas en momentos difíciles de nuestras vidas.
En pleno proceso de la globalización, en plena era la post modernidad, en la profundización de una economía de mercado o neoliberal esta experiencia sobrevive con mucho vigor, se revive con mucha fuerza, lo que uno disfruta en estos días al visitar el cementerio, esta es cultura viva que vale la pena ir su reencuentro. Recordemos que la cultura es un lugar de encuentro que permite el diálogo en la diversidad, e un espacio de búsquedas colectivo de nuevas formas de convivencia. Una cultura viva guía el horizonte del desarrollo cultural y esta una muestra de como Todos Santos se mantiene como una de las costumbres que sobrevive frente a un marcado sincretismo cultural, que continúa siendo practicado y que es transmitido a través de las generaciones.

VIOLENCIA POR TV


Juan Carlos Callacondo Velarde


Este fin de semana la televisión peruana presentó imágenes de cómo se desborda la inseguridad en las calles, las plazas, los parques y las mentes de los peruanos. Esta vez el punto focal fue el emporio comercial más grande del Perú, Gamarra, esta borda delincuencial ha generado  un muerto, más de 100 heridos, muchos negocios saqueados, muchos canales de televisión transmitiendo en vivo, 25 millones de peruanos perturbados con el síndrome de la violencia. Estas imágenes que solo eran vistos en los países más pobres y en películas  surrealistas,  han generado temor, miedo, turbación, ansiedad en los millones de televidentes colocándonos por momentos en ese escenario tenebroso, espantoso y tenebroso.
La televisión peruana todos los días nos alimenta un discurso que nos lava la mente con un leguaje que dice mata, viola, roba, corrompe, se homosexual, sácale los cachos, suicídate, entre otros elementos de este guion mediático que se llama todo por el rating, mas avisaje y más dinero. La televisión peruana abierta  no tiene propósitos dignos y trascendentes desde hace mucho tiempo, sus programas enlatados y noticieros contienen alta violencia y un tratamiento morboso de muerte, la delincuencia, inseguridad, el sexo, las drogas. Estas imágenes son altamente devastadoras en las mentes y las vidas de los millones de habitante del país maravilloso llamado Perú.
Para nadie es desconocido que en la actualidad vivimos en un mundo convulsionado, violento, perverso, corrupto donde la persona humana cada día se deshumaniza, nos hemos vuelto insensibles ante el sufrimiento ajeno y sobre todo apática ante la búsqueda de soluciones de esta violencia, como si todo esto fuera una condición natural, es importante recordar que la violencia no es normal, pero desgraciadamente si es común y esto es engendrado y multiplicado por los medios de comunicación y fundamentalmente por algunos canales de televisión que no realizan una adecuado tratamiento de la información.
Una de las características de la violencia es que ésta en escalada, es alimentada por los medios de comunicación y la tecnología. Los delincuentes jóvenes  hoy se inician en los video juegos o películas agresivas, en cabinas de internet luego se alimenta por noticias de la televisión, cada día muchos jóvenes desean convertirse en los actores principales, motivándolos a filmarse mientras agreden, mutilan o asesinan a una persona, es decir una cultura de identificación con el antiheroe. Si la gente consume violencia es porque la misma televisión ha entrado  en círculo vicioso de la violencia y la pobreza.

Por eso no es de extrañarse, que sea cada vez sea más común que los jóvenes con la intención de imitar algún programa de televisión, video juego o película, agredan, lesionen o se expongan a condiciones peligrosas (deportes extremos) que atenten su integridad física, todo esto con la intención de experimentar una sensación de vitalidad y éxtasis que les recuerde que están vivos

En esta situación los medios deben adquirir una postura más responsable, no solo basándose en las utilidades (reconociendo que es un negocio), sino impulsar propuestas culturales, psicoeducativas, además de que propuestas con las misma vitalidad que fomenten habilidades cognitivas y estrategias creativas para solución de problemas, sin violencia.