Juan Carlos Callacondo Velarde
Profesor y Comunicador Social
En
estas últimas décadas hemos hecho más conciencia sobre el rol de la educación
en el desarrollo humano. Sin duda la educación es un factor clave para la
movilidad social, cuando esto no se da, son escasas las posibilidades de que
alguien mejore su situación económica y social en relación con los demás, muchos
o casi todos hemos salido desde abajo, gracias a las bondades de la educación.
Con mucha más razón en este tiempo llamado como era del conocimiento la educación
sigue siendo la mejor herencia que podemos dejar a nuestros hijos, a nuestras
generaciones. Sin embargo en el marco de
esta valoración seguimos excluyendo a uno de los principales autores de este
proceso, a los maestros y maestras del Perú.
Ellos
son el principal actor y autor de los procesos de cambio y desarrollo educativo
en nuestra sociedad. Es uno de los profesionales que debe tener toda la
prioridad y la atención del estado y la empresa privada. Sin embargo es todo lo
contrario. Los profesores y profesoras no tienen los merecimientos y
reconocimientos por su intensa labor que
cumplen con sus estudiantes en las aulas, a pesar de hablarse y valorarse
positivamente la educación.
En
la última investigación realizada por la
asociación arequipeña Corpaidos nos
muestra que el 70% de maestros de la región tienen otra ocupación para
solventar sus ingresos económicos. El
92% de maestros no son parte de ninguna institución académica ni del mismo Colegio
de Profesores, que muy poca o nula actividad académica muestra. El 45% de
docentes usan su dinero para pagar préstamos financieros, el 78% de profesores
tienen a sus hijos en colegios privados. Esta es la realidad social, económica
y emocional de los maestros y maestras que fueron homenajeados en todas las
escuelas y colegios del país. Las cifras nos muestra el abandono de un sector
muy importante del que exigimos y demandamos todos los días.
La
revaloración de la profesión docente debe ser la preocupación primordial y central del estado,
de la empresa privada, los principales responsables de implementar políticas
que contribuyan a mejorar el desarrollo y la efectividad de la educación. Un
maestro con mejores condiciones económicas, una vida social más digna y una estabilidad
emocional plena será un agente de cambio efectivo. Para ello es necesario repensar
la escuela, desde adentro de las aulas, mejorando realmente la calidad de vida
de sus actores principales como son; los estudiantes y los profesores.
Ser
maestros hoy en Perú es verdaderamente vivir de la vocación de educar, de
enseñar, de pensar que nuestros estudiantes aprendan ser buenos ciudadanos.
Paulo
Freire, el viejo maestro brasileiro en repetidas ocasiones, mencionó que la
tarea del educador consiste en formar sujetos de conocimiento y acción, actores
transformadores, constructores de nuevas realidades. Desde esta
perspectiva, el educador no debe ser cómplice del sistema opresor - económico
que tiene como único fin la adquisición de bienes materiales y la anulación del
pensamiento crítico – reflexivo, ese debe ser el rumbo en el que debemos
instalar a nuestros estudiantes para cambiar estará realidad tan compleja.
La
verdadera revolución educativa comienza en la propia consciencia, el cambio y
la trasformación personal deviene de allí nuestra convicción y vocación docente,
esta es la semilla que aún no germina. Nos quedaremos en las aulas como
maestros para vivir feliz en nuestra pasión y nuestro vicio de enseñar para ver
si algún día cambia el mundo y esta realidad. Feliz día maestro y maestra del
Perú.

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