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lunes, 30 de enero de 2012

Humala, el guerrero

Carlos León Moya - SER

Le bautizaron como Ollanta, “el guerrero que todo lo ve”.
El guerrero que todo lo divide.
No soy de izquierda ni de derecha (Humala), y yo no soy un político, soy un patriota, quiero a mi país (Valdés). Vamos al centro y hacia abajo (Valdés), pero ahora estamos arriba (Humala). Mientras en Europa es de día, en Sudamérica es de noche. Mientras allí es invierno, aquí es verano. ¿Agua u oro? ¡Agua! No, ¡oro! No, agua y oro (Humala, en distintos tiempos).
El guerrero que todo lo calla.
Humala es él. Nunca fue partido. Ni Gana Perú fue partido. Cuando conversas con él, su parquedad y silencio no generan la confianza de un dirigente político y de un líder (Gregorio Santos). En el primer encuentro que sostuvimos, antes de celebrar esta entrevista, me sorprendió su timidez, que le hacía parecer huidizo. También el hecho de que, contra lo que suelen hacer los políticos, estuviera dispuesto a escuchar, sin sentir la necesidad imperiosa de colocarme un discurso, de demostrar que todo lo sabe (Cebrián). La primera vez que conocí a Humala fue rodeado de un entorno al que él llamaba su Estado Mayor, refiriéndose a un grupo de ex militares. A mi no me parecía mal que militares hagan política, más aún en un país donde han tenido banderas reformistas importantes. Pero sí me parecía mal su manera de interactuar con ellos. Humala se comportaba allí como un estratega militar. Los demás escuchan, solo él habla (Marco Arana). Humala iba al inicio a las reuniones de Ciudadanos por el Cambio pero dejó de asistir. A él le aburren los debates, les rehúye. Él va a mandar (Un pajarito).
El guerrero que todo lo abandona.
Es como un marido que se va de la casa. Pero en este caso en realidad el marido ha botado a la mujer de la casa y ya no vas a estar con él por propia dignidad, tocando las puertas de la casa (Rosa Mávila). No lo trates no, no me trates de engañar, sé que tú tienes a otra, y a mi me quieres para mmm (Alika y El General). Si Mavila quiere retirarse tiene las puertas abiertas (Abugattás). Lárgate, has de tu vida lo que quieras (Hermanos Yaipén). Si nos proponen abandonar el oficialismo, sería como proponernos abandonar las propuestas por las que el pueblo nos eligió en las urnas (Javier Diez Canseco). Ay Lola. Lolita. Adiós Lolita de mi vida. Yo te prefiero compartida que borrarte de mi vida, no me queda otra salida. (La Charanga Habanera). Tenemos un gabinete de centro derecha que olvidó la gran transformación (Huamán). Miénteme como siempre, por favor miénteme. Necesito creerte, convénceme. Miénteme con un beso que parezca de amor (Luis Miguel).
El guerrero que todo lo delega.
Luis Favre no está en el gobierno, no tiene oficina en Palacio. Él está contratado para consultorías por el Partido Nacionalista. No influye en el Gabinete, asesora al presidente en el tema de imagen (Valdés, ilusionista). Necesitamos a gente proactiva (Valdés, jefe de recursos humanos). Ollanta y Nadine salen una noche fuera de Palacio a cenar para cambiar de ambiente. Llegan con la escolta a un restaurante conocido de Lima y al sentarse, el dueño pidió saludar a la Primera Dama. Luego del saludo y la cena, ya de vuelta, Ollanta le pregunta el porqué del afán del dueño en saludarla. Nadine le responde que en el colegio él se moría por ella. Ollanta le dice "Si te hubieras casado con él hoy serías dueña del restaurante". Ella responde: "¡No! ¡El sería ahora Presidente del Perú!" (Victor Tejada). Somos muy duros con el presidente Ollanta (Valdés, papá).
El guerrero que todo lo confunde.
No tenemos la capacidad para hacer la gran transformación (Valdés). ¡Ya estamos haciendo la gran transformación! (Humala). Yo sigo fielmente la hoja de ruta (Valdés). Hay que reconocer una ideología nueva, el nacionalismo [latinoamericano] (Humala, ideólogo). Conga no lo he hecho yo. Yo heredo una criatura con 6 meses de vida y yo no puedo hacer un aborto de eso (Humala). Vamos a impulsar el aborto terapéutico, pero con carácter transversal, necesitamos que todos estos ministerios aporten dentro de su competencia (Ana Jara).
Le bautizaron como Ollanta, “el guerrero que todo lo ve”.

viernes, 27 de enero de 2012

Libertades Politicas


Libertades Politicas

Juan Carlos Callacondo Velarde

Imaginemos por escasos momentos como seria un gobierno comunista del MOVADEF, Presidente de la Republica  Abimael Guzmán, Premier Ministro Alfredo Crespo, Ministro de Educación Osmán Morote, Ministro del Interior  Artemio, hay que miedo. Un gobierno comunista siempre será por esencia una dictadura, entonces la propuesta de MOVADEF no es democrática, sino simplemente hay que revisar los casos de Cuba, Venezuela, como en su días lo fueron las distintas experiencias, desde la lejana Revolución de 1917 hasta las surgidas una vez acabada la II Guerra Mundial todas esta experiencias entraron en decadencia e extinción por restringir la libertad y los derechos fundamentales de las personas y los pueblos.

Históricamente esta demostrado que el comunismo y la libertad nunca son compatibles y no irán ligados de la mano, las dictaduras no respeta la libertad, no respeta los derechos humanos y las libertades más básicas y fundamentales. Las experiencias de Venezuela, Bolivia, Ecuador  que tienen la tendencia comunista son nefastos para la libertad y la democracia, en estos países  en nombre de la democracia ilegalizan partidos políticos; en nombre de la libertad de expresión cierran diarios; en nombre de la paz siembran muerte y odio; en nombre de los derechos humanos torturan; en nombre del poder provocan muertes de campesinos y obreros.

La propuesta de MOVADEF como movimiento político en estos tiempos aparece trasnochado, aventurera y subversiva y no por eso deja de ser peligroso. Pero, nos volvemos a equivocar de la forma como estamos enfrentando a este movimiento político, ilegalizar al Movadef no es el camino, porque los prohíbo se vuelve tentador, provocador, a Adán le prohibieron tomar la manzana y luego cometió el pecado más grande de la humanidad, cuando se ilegalizó el consumo de drogas aumentó su comercialización y su adicción, de igual forma  el tratamiento comunicativo que hace la prensa de ilegalizar y recordar la violencia terrosita alrededor del MOVADEF genera provocación y violencia simbólica, antes de alejar de los jóvenes lo ponen de moda, de alternativa, de posibilidad antes sus frustraciones, lo convierten en fruta prohibida  para una generación  que busca los desconocido, lo ilegal.

Para Melinda Arana de 26 años, Piero Fernández de 20 años y Carlos Albújar de 29, jóvenes defensores  del pensamiento Gonzalo, tal vez incluso los 350,000 ciudadanos que han firmado los planillones del Movadef para su inscripción no es que no sabían lo que firmaban, yo personalmente lo dudo, muchos lo hicieron de forma conciente, en fin, el espectáculo de Movadef señala gruesos errores de nuestra frágil democracia y la ausencia de partidos políticos en un país con tanta tradición democrática.
¿Quién a engendrado nuevamente el MOVADEF? la incapacidad  de los partidos políticos de hacer una lectura adecuada de la pobreza y la corrupción del país y entregar una propuesta seria y viable para derrotar la pobreza, la exclusión. La ausencia de doctrinas políticas democráticas  en las univerisdades para combatir ideológicamente a Sendero y el Movadef desde las aulas. Los candidatos presidenciales y municipales  que escogen como primeros de lista  a gente de la farándula o descocidos que están llenos de plata y buscan solo fama e interés personales.
La otra parte vino del mismo gobierno que no ha tomado en serio el Informe de la Comisión de la Verdad y la Reconciliación. La presencia  cancerigena del Movadef en el escenario nacional, esté o no rechazado por la JNE, es el resultado de la miopía, la incapacidad de nuestros dirigentes políticos y la ausencia de ejercicio de nuestra ciudadanía, que no podemos mirar la realidad de nuestro país, sino sólo nuestros propios interés  particulares y partidarios. El gran error de los partidos y de la sociedad no es otro sino el vacío que ofrecemos a nuestra juventud. 

lunes, 23 de enero de 2012

A la opinión pública


 A la opinión pública

Juan Carlos Callacondo Velarde


Esta semana la noticia nuevamente estuvo en el Congreso de la Republica, el controvertido congresista Omar Chehade  renuncio a la segunda vicepresidencia y luego la comisión  permanente del congreso  lo dejó libre por un voto en la acusación de patrocinio ilegal y de esta manera también se salvo de ser desaforado del congreso.  El presidente del congreso como para remediar el caso ha decido devolver el expediente  de acusación  a la fiscalía para que siga con la investigación. El nuevo debate público se centrará en levantar  o no la inmunidad parlamentaria para  que sea juzgado como todos los acusados. Por otro lado los medios de comunicación masiva nuevamente han dedicado muchas páginas y  muchas horas para contarnos los sucesos anecdóticos del congreso de la república.

Este nuevo caso debe permitirnos reflexionar sobre algunos temas de fondo como son la representación política, la opinión pública y el rol de los medios de comunicación. Los congresista, los consejeros, los regidores  y entre otros cargos políticos tienen delegado  la facultad de representarnos para que ellos  en lugar nuestro analicen, decidan y resuelvan, por un tiempo determinado todo los asuntos públicos. Esta representación es una autorización legítima y pública  que requiere  una conexión permanente, un dialogo de doble direccionalidad entre los representados y los representantes. Esta relación que es lógica e ideal que nunca se dado, tampoco se podrá dar sino existe un pleno ejercicio de nuestra democracia y nuestra ciudadanía. La representación política no significa libre albedrío de dejar hacer y dejar pasar, nuestros representantes tienen deber ético de buscar y encontrar los canales, los medios, los mecanismos mediante los cuales rindan cuentas y recojan nuestras necesidades, nuestros intereses cotidianamente. Es nuestro derecho como electores y ciudadanos es exigir que así sea.
Una forma de estar en sintonía con  el pueblo es escuchar lo que dice la opinión pública, la opinión publica no es el chisme, el escándalo o la encuesta de opinión del fin de mes, sino son la construcción de consensos, el diálogo racional, plural y sin manipulaciones de ningún tipo, el pensamiento del conjunto de los ciudadanos sobre las cuestiones que suscitan el interés general o son motivo de la administración pública. Los principales actores para colocar estos temas son los medios de comunicación. La radio, la televisión y los periódicos de circulación nacional han perdido el interés por la opinión pública real o critica, se han alejado de hablar de un estado democrático auténtico, de una educación cívica y ciudadana, muchos se han convertido en comerciantes y ambulantes mercachifles que tienen el interés de ganar unos centavos con las portadas de mujeres desnudas, noticias sensacionalista de violencia, muerte  o el chisme de comadres, o  simplemente  camuflar  sus  inversiones y poderes económicos en la seudo opinión pública o manipulada que nos muestra  grandes los noticieros de televisión y  periódicos de circulación nacional.

Necesitamos generar y construir más espacios democráticos donde la opinión, el análisis y participación permitan mediaciones críticas en la comunicación política para salir de la crisis de representación  y derrotar esta época de vacíos de contenidos.

viernes, 13 de enero de 2012

SIN CALLE


SIN CALLE

Juan Carlos Callacondo Velarde

La Segunda Sala Penal para Reos en Cárcel de Lima revocó la orden de detención contra el estudiante Gastón Mansilla, quien fue encarcelado por disparar y provocar la muerte de un delincuente que intentó robarle. Esta, es una  evidencia más del vorágine sinuoso  de la  violencia callejera que crece descontroladamente día a día, las cifras policiales nos presenta la muestra de cómo a diario mueren  en las calles  muchas personas abatidas a asalto a mano a armada, o como víctimas fortuitas de un cruce de fuego entre policías y ladrones, o entre delincuentes y asaltados que han aprendido a defenderse por sí mismos, estas escenas forma parte del duro panorama cotidiano que ofrecen  las arterias de nuestra ciudad.

Las calles ya no son el lugar donde antiguamente podíamos salir a jugar,  conversa, pasear, mirar, fastidiar, piropear  y disfrutar de nuestro tiempo de ocio, hoy la mayor parte de las calles están vigiladas, sembradas y empedradas  de delincuentes, policías, guachimanes  agentes privados, perros de seguridad, cámaras de video vigilancia, alarmas o algún otro dispositivo que mejore nuestra percepción subjetiva de  seguridad, hasta diríamos que nuestra calles son el marco de la escenificación del mal -un mal no metafísico, sino delictivo, craso y demoledor-  ¿quién se atreve hoy que sus hijos estén solos en la calle? De hecho nadie, es difícil, las estadísticas y la experiencia personal nos muestra que la mayoría de nosotros fue asaltado una o más veces en al término del año o que haya sido víctima de algún intento de robo, o bien testigo impotente de un hecho de violencia en plena calle.
Hay algo profundamente desolador en esta especie de juego -patético- en que cualquiera es capaz de matar a otra persona para robarle  por  unos soles, un celular o un par de zapatillas deportivas de suelas acolchadas, pueda generar tanta violencia. Los móviles, a primera vista, son irrisorios e irrelevantes por su insalvable trivialidad: nunca se vieron tan absurdos, banales y patéticos objetos del deseo. A menos que, como suele ocurrir con escandalosa frecuencia, el motivo del crimen sea el hambre, y, entonces, ¿a quién atribuir la vergüenza y la culpa? Al hambre y la pobreza, es cierto, admite algunas subdivisiones: hay hambre tanto de droga como de pan, lo cual, en el fondo, quizá termine por formar parte del mismo problema, aun nadie ve el problema de esta manera más integral, por ello siempre estamos pensando en eliminar la delincuencia con más policías o tiro de la bala. La calle necesita soluciones más integrales donde por producto de la educación, la formación de una cultura preventiva, las familias mas cohesionada, por la práctica del deporte, por la presencia de padres responsables, de hijos con proyecto de vida disminuyan mas delincuentes, drogadictos y prostitutas.
La alternativa no desdeñable, pero prospera  es buscar que todos la tengan la responsabilidad  de cuidar la cosas  y la vida de sus semejantes y sus prójimos, eso pasa por asesorar, acompañar, formar  psicológicamente a la familia en relación con los cambios emocionales de los hijos y el rol que la educación tiene en ellos. Esta es importante  atacar directamente en la mente de las personal, el desarrollo moral e intelectual solo así realmente diminuiremos  la violencia en las calles.

viernes, 6 de enero de 2012

REVOCATORIA


 REVOCATORIA

Juan Carlos Callacondo Velarde

Algunas veces no me gustaría estar en el pellejo de las autoridades, esencialmente los  alcaldes, para muchos de nosotros son los responsables, son la causa y la razón de todos nuestros males y milagros, la delincuencia, el transporte, la basura en las calles, el corte de luz, de agua, las inundaciones es por responsabilidad del alcalde, hace mal los criticamos, hace bien, igual, este es un bonito juego  donde toda la culpa solo lo tiene el alcalde es un juego democrático, hasta lo bueno es malo, a tal ritmo podríamos asegurar que las intensas lluvias que  vivimos estos días es por culpa de los alcaldes.

Estos 5 meses los alcaldes estarán bajo la lupa y en la boca de todos y tendrán la culpa de todo, sino inmediatamente vendrá la amenaza de la revocatoria. Desde el 2 de enero el Jurado Nacional de Elecciones ha iniciado la venta de Kits electorales para la Consulta Popular de Revocatoria de Autoridades Regionales y Municipales 2012, hasta el día de hoy a nivel nacional se lograron vender  679 kits de los cuales 13 corresponden a la región de Arequipa  los primeros pedidos de revocatoria  son del alcalde Alfredo Zagarra del Municipio Provincial de Arequipa, de los municipios de  Alto Selva Alegre, Cerro Colorado, Yarabamba, Camaná entre otros, sin duda el más simbólico y mediático es la alcaldesa Susana Villarán de municipio capitalino.

La revocatoria es un derecho político que puede ejercer cualquier ciudadano, el mismo que se encuentra regulado en la Ley de Participación y Control Ciudadano donde expresa que se puede destituir en sus cargos a alcaldes y regidores, autoridades regionales y jueces de paz que provengan de elección popular, para iniciar el tramite primero debe de recogerse como mínimo el 25% de firmas de electores del distrito o la provincia y el mismo debe se presentadas hasta el mes de mayo ante la Oficina Nacional de Procesos Electorales, luego para revocar el cargo debe convocarse a una consulta popular donde el 51% de electores deben de pronunciarse de forma favorable.

Esta ley  es uno de los pocos instrumentos legales y democráticos que permiten encauzar el descontento popular y los conflictos políticos en el marco de la institucionalidad democrática, es bueno que podamos ejercerlo porque  reconoce a los ciudadanos como el protagonista de todo, fortalece la democracia  como un  estilo de vida, un modo de vivir  basado en el respeto de la dignidad humana, la libertad y los derechos de todos y cada uno de los miembros de la comunidad.

Sin embargo, también de detestable  que pueda servir de mecanismos de presión y chantaje que utilizan algunos dirigentes para sacar ventajas económicas y personales o sirvan de cómo instrumento de venganza para desestabilizar la gestión por parte de algunos adversarios políticos que quedaron en carrera. Estamos totalmente de acuerdo con aquellas iniciativas que buscan que la autoridad reflexione y cumpla con sus promesas electorales, que castiga la corrupción, que revoca la incapacidad, pero no con aquellos donde solo tienen afán protagonista de algún candidatos perdedor  o algún potencial candidato, pero mucho menos debemos estar de acuerdo con aquellos dirigentes que se parecen a los pandilleros o la barras bravas que aprovechan  su desempleo o desocupación para robar y chantajear y sacar provecho personal.
El derecho político a la revocatoria que viene desde mismo pueblo para sacar autoridades ineficientes, corruptas e incapaces  ayuda fortalecer  la democracia y buena convivencia.

domingo, 1 de enero de 2012

Una izquierda sin casa propia

Por Carlos León Moya
Hoy: la izquierda en el Perú es más un sentimiento que una opción política. Como el Deportivo Municipal, tiene hinchas pero carece de equipo y estadio, y vive del recuerdo de sus épocas doradas.
En la práctica es una suma de individuos y pequeñas organizaciones que no llegan a ser partidos.
Tiene cercanía a redes de técnicos y operadores políticos, pero no le pertenecen. No tiene un proyecto conjunto y tampoco un liderazgo atractivo.
[Pasado] La apuesta propia, 1980-1992: alguna vez tentó el gobierno con fuerzas propias. Izquierda Unida es el claro referente de la década de los ochenta. El proyecto más logrado y exitoso hasta la fecha, pero fallido. En enero de 1989 Alfonso Barrantes lideraba los sondeos para las elecciones presidenciales, pero en diciembre de 1990 de la izquierda legal quedaba solo ruinas y cenizas. Varios factores, un solo resultado: el desplome total. Fujimori dio la estocada con un autogolpe que canceló el orden democrático y la Constitución que la izquierda no firmó. La reacción ciudadana varió entre la indiferencia y la aprobación. La izquierda no tenía cómo responder. Había perdido a la gente.
[Presente] Las élites o qué difícil es ser gobierno: Fuerza Social tentó un perfil propio y ganó la Municipalidad de Lima sin esperarlo, casi de casualidad. Tuvo en frente una tarea para la cual no estaban preparados: gobernar. Sin estructura partidaria y compuesto por tecnócratas profesionales con un manejo político amateur, la gestión de FS deja un tortuoso aprendizaje, muchas lecciones y un nuevo slogan: la realidad venció a la esperanza.
En el gobierno central el viejo saurio volvió del retiro, pero mal. Fuera de forma por estar lejos del Estado mucho tiempo, adocenados entre aulas y ONGs, se encontraron con que el monstruo era más difícil de lo que creyeron. Sus reflejos políticos fueron deficientes: no coordinaban entre sí, se torpedeaban, no asumieron de lleno su papel de funcionarios públicos y terminaron siendo más un estorbo que un activo para el Presidente. Ni siquiera pudo lograrse un aprendizaje efectivo. Su tono levantisco al salir del gobierno abonó en la imagen de una izquierda desleal que se sube a proyectos ajenos, del cual se va tirando la puerta cuando no le sirve.
En perspectiva, las élites de izquierda no han logrado de manera satisfactoria ni generar una oferta atractiva ni tener un buen desempeño al interior del gobierno. Sus principales caras son las mismas de Izquierda Unida, solo que sin partidos, sin bases sociales, sin técnicos, sin mujeres, sin millones, sin Cadillac.
[Pasado] Una izquierda sin proyecto, 1992 - 2006: tras el diluvio y el retiro general quedaron algunos núcleos. La dispersión y debilidad trajo como tarea la subsistencia. Los otrora intelectuales orgánicos se habían convertido en simples vegetales: tiempos duros los noventa. Mientras tanto, la variopinta oposición a Fujimori logró unirse, y la izquierda se enfrentó en 1994 a un dilema que la acompañaría casi dos décadas: ser socios menores de alianzas más grandes o tentar un camino propio con una identidad definida. Difuminar las propuestas y dejar el timón a cambio de llegar a la primera fila de la política nacional, o mantener un perfil definido a costa de seguir en la marginalidad.
La primera opción hizo que del realismo se pase a la desidia. Construir una fuerza política no fue la prioridad de muchas figuras públicas que participaron en los gobiernos de Paniagua y Toledo. Su solvencia profesional les bastaba para ser requeridos. En cambio, quienes intentaron generar un perfil propio tuvieron trágico final el 2006. Animados en exceso por el giro a la izquierda de América Latina, se suicidaron por separado dos candidaturas que pretendían mostrarse como “renovadoras” (Partido Socialista y Fuerza Social) y otra que iba en piloto automático al abismo (MNI). El descontento lo capitalizó Humala, mientras la izquierda lo acusaba de “robarle el programa”.
[Presente] Inercia. La izquierda tiene algo de Walt Disney: está congelada en el tiempo. La política ha cambiado, ahora es mediática, muy personalizada y el captar la atención de la gente se vuelve vital. Dice la frase que Lenin hoy no fundaría un partido sino un canal de televisión, pero en la izquierda seguimos como si nada, jugando ajedrez en un tablero de damas chinas, haciendo las cosas para nosotros mismos sin darnos cuenta. Nuestras marchas suelen ser una procesión, nuestros pronunciamientos son un castigo, nuestros locales son una cárcel, nuestras webs son un maltrato. Nos gusta el ornamento teórico cuando a la gente no le interesa: todos quieren ser Sinesio López pero nadie busca ser La Seño María. “Ni calco ni copia” debe ser la frase más calcada y copiada de la década. Tenemos el sentido del humor de un camello y la agilidad de un camote. El aburrimiento parece nuestro dirigente y la imaginación nuestro enemigo, cuando debería ser al revés. La gente busca algo entretenido y la izquierda les mete un ladrillazo. Mariátegui lloraría contra su rincón rojo, solito, triste, sonándose los mocos con Amauta de pura frustración.
[Pasado] Ollanta, el amor y el desengaño, 2006-2011: es un nuevo año, empecemos hablando a calzón quitado. Humala es desconfiado hasta la paranoia y pragmático hasta la deslealtad. Los debates le repelen y prefiere siempre mandar a escuchar. Su cúpula partidaria nunca fue un contrapeso efectivo y ahora en el gobierno poco es lo que ha cambiado.
La mayoría de la izquierda apostó en distintos tiempos por él como alternativa de gobierno. El dilema era el mismo: un proyecto propio o ir tras un caudillo. La diferencia con los casos anteriores es que su programa se ubicaba claramente a la izquierda y tenía arrastre popular. La apuesta tuvo en algunos casos ribetes de enamoramiento. Los argumentos de algunos intelectuales son una muestra. La “férrea voluntad de cambio” de ellos empataba con un proyecto que cumpliría “la agenda de la transición”: romper “la continuidad neoliberal” y “refundar la política a través de una asamblea constituyente”. Si alguien decía que Humala era autoritario, lo mandaban a leer “el programa del 2006”. La insurgencia del pueblo, el poder constituyente, era Humala con pedigree teórico. En tanto, quienes apostaban por un camino propio eran tachados de antiunitarios, de no querer el cambio, de perder de vista el poder. Marco Arana era un pecador, había caído en la tentación, lo llamaban Judas, no entendía que Humala también quería hacerle el pare a Yanacocha. Era un iluso.
Humala ganó, pero con un plan y una estrategia distintos a los de sus aliados menores. Rápidamente los desembarcó, no llegaron ni a la primera canasta navideña. Antes de cambiar el país, Humala cambió de acompañantes. Pero era previsible: tanto los individuos (Ciudadanos por el Cambio) como las alianzas (Partido Socialista y PC) jugaron una apuesta de altísimo riesgo. Montaron un potro salvaje a sabiendas de que este no reconocía jinete. Ahora en el piso, en vez de maldecir al corcel, es más provechoso reflexionar sobre la temeridad asumida.
Mañana. ¿Generación de recambio?: veinte años con la misma estrategia, los mismos resultados y casi los mismos actores. Lo último es por un “hoyo negro”: no hay figuras públicas de izquierda entre 35 y 45 años. Es una generación que se perdió, vio la izquierda derrumbarse con sus esperanzas y dejó la política partidaria por otras opciones. La generación de recambio aún no existe, ¿estará en formación? Queda ver si cumplirá un nuevo rol o perderá otra oportunidad.
Quizá estamos ante el fin de una etapa: la de una izquierda sin casa propia. Para ello habría que crear esa oferta política ausente, aunque puede optarse también por seguir arrancando migajas al caudillo. Lo primero implica mirar a largo plazo y persistir, en vez de desechar la estrategia al primer fracaso como ya ha sucedido tantas veces. A fin de cuentas, un ganador es un perdedor que no se rindió.