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lunes, 30 de octubre de 2017

Pena de muerte

Juan Carlos Callacondo Velarde                                                                                   Comunicador Social y Docente Universitario


A través de las redes sociales y los medios de comunicación masiva se viene librando un fuerte debate sobre la violencia contra la mujer como producto de un machismo exacerbado en nuestra sociedad. La primera artillería fue despachada por las congresistas Maritza Glave  y Indira Huillca quienes en una reacción frente la execrable violación de una censista en la ciudad Lima durante la jornada del Censo lanzaron  el hashtag #PerúPaísdeVioladores que a  viralisados las redes y la mente de muchos machistas, feministas, cucufatos y ciudadanos del país.
Las cifras circularon de inmediato como para confirmar, que este es un país realmente de machistas  agresores y violadores. Según, las cifras del Ministerio de la Mujer y el Ministerio Público en lo que va el año; son, 17,182 denuncias formuladas por delitos de violación a la libertad sexual (violación, acoso, tocamientos indebidos) y más de 6 mil tipificados como violación sexual, de los cuales el 70% son a menores a 17 años. De igual forma se expresan que cada día se registran 63 denuncias por agresión sexual en país. Al que habría que sumar otra gran cantidad de cifras negras sobre el caso, que no llegan a la policía y los Centros de Emergencia Mujer por el miedo a la presión de la pareja, la familia y la vergüenza social.
La  opinión pública reaccionó de inmediato solicitando sanciones y castigos a los violadores. El congreso ya  colocó en la agenda legislativa una iniciativa de ley, el Ministro de Justicia también se mostró a favor   la necesidad  de restituir la pena de muerte a los violadores, como ya estuvo contemplado en la Constitución Política del Estado del año 1930, 1979. El impedimento que no permite dicha aplicaciones, es la suscripción del estado peruano de la Convención Americana sobre Derechos Humanos (Pacto de San José de Costa Rica) mediante el cual no es posible aplicar en nuestro país la pena de muerte en el caso de violación sexual de menores de siete años, tampoco es posible la inclusión de nuevos supuestos de pena de muerte en nuestro ordenamiento jurídico nacional. En primer paso es salir de este convenio internacional.
La impotencia de no poder educar, prevenir esta enfermedad social nos hace pensar en leyes y normas cada vez más severas. Es posible que dicha ley funcione como un  medio disuasivo. Sin embargo, no cura las mentes enfermas de los violadores que  han constituido la violencia contra la mujer en un problema de salud pública y seguridad. Deberían de generarse programas de intervenciones multidisciplinarios más agresivas en las Instituciones Educativas y las familias, porque allí puede haber resultados muy inmediatos.
Hay que seguir reclamando  sanciones más severas, de igual forma no debe concederse ni un milímetro más al machismo y la misoginia muy metida en los códigos genéticos, sociales y culturales del país.  También hay  que demandar a las instituciones del estado que salgan de zona de confort, difundiendo solo dar estadísticas y opiniones no avanzaremos nada. 

lunes, 16 de octubre de 2017

DERECHO A LA VIVIENDA

Juan Carlos Callacondo Velarde                                                                                   Comunicador Social y Docente Universitario

La vivienda o el derecho al techo es una necesidad básica señalada en la Constitución Política del Estado. Por satisfacer dicho derecho en nuestra ciudad cada fin de semana se movilizan miles de personas que buscan proteger y mostrar posesión de un lote de terreno en alguna asociación de vivienda. Se estima que en la ciudad de Arequipa estaría en esta condición más 180 mil ciudadanos buscando adjudicarse bajo titularidad de un predio vía COFOPRI o un dictamen del poder judicial.
Esta cantidad de población con esta necesidad básica insatisfecha, también se convierte en un potencial electoral muy importante para los políticos. En antaño Juan Manuel Guillen los convirtió en su cogobernantes. De tal forma los cargadores fueron y son el soporte de su presencia política en la ciudad de Arequipa. Durante 10 años de cogobierno dichos dirigentes desarrollaron sus proyectos de vivienda sin ningún tipo de freno, haciendo que la ciudad pueda crecer  por angas y por mangas por  todas sus  latitudes posibles.
En busca del mismo caudal electoral Alfredo Zegarra lanzó muy audazmente el Programa Municipal de Vivienda (Promuvi), sin embargo naufragó con consecuencias nada agradables. Se enfrentó y disputó el mismo espacio de los dirigentes de las asociaciones de vivienda. Para bajarles la llanta el alcalde Harberth Zuñiga tuvo que acusarlo y denunciar a uno los dirigentes de “lavado de activos”. Luego, perdió la confianza de los 30 mil inscritos en dicho programa quienes sienten que Zegarra los estafó. Ahora viene la renuncia José Luis Cavero Astete al movimiento Arequipa Renace quien era nexo directo con los dirigentes a través de la Oficina Municipal de Diálogo, Sostenibilidad y Fortalecimiento de los Asentamientos Humanos de Arequipa.
La semana que paso la Gobernadora Yamila Osorio Delgado también lanzó su programa de vivienda quien está ofertando  la construcción  2 mil viviendas el sector de las “Terrazas de Yura”  con apoyo del  Ministerio de la Vivienda, con una inversión de 160 millones soles para la construcción en las 50 hectáreas. Aun no se conocen mayores detalles, sí dichas viviendas serán sorteadas a las personas sin techo o vendidos a los que requieren una vivienda. El amor al chicharon también es el mismo de tener un caudal fidelizados  de un contingente de votos para negociarse en tiempos electorales.
Hacer negocio de lotes  o hacer negocio de votos con las necesidades de la población es una práctica típica  de los dirigentes y los políticos en el país. Los justo y real sería que los partidos políticos y movimientos regionales conviertan esta necesidad de la vivienda en una política pública o una plataforma de gobierno en serio donde de se oferten programas de vivienda de interés social para la familias que lo requieran y los mismos sean ofertadas con todos los servicios básicos que requieran para vivir dignamente. Eso parece un imposible un una ciudad como la nuestra donde toda terreno baldío está invadido y lotizado.  

sábado, 14 de octubre de 2017

la chimba 14 10

La Chimba Colectivo

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