Juan Carlos Callacondo Velarde
Profesor y Comunicador Social
Una ráfaga de viento puso en vilo y emergencia la
ciudad, muchos distrito se quedaron sin energía eléctrica y bajo la penumbra de
la oscuridad, muchos familia se quedaron anonadado frente a la amenaza de
riesgo. Sin duda es normal que ante una
situación de riesgo o emergencia, todos tengamos una sensación de miedo o
inseguridad, sin embargo nadie supo durante la noche como enfrentar y educar a
una población desesperada. Solo algunas radio emisoras antes que educar para
tiempos y en tiempos de emergencia nos hicieron vivir una noche terrorífica con
anuncios apocalípticos, quejas innecesarias, críticas para todas las
autoridades que generaban más desconfianza, temor, terror durante la noche
tenebrosa.
No sé porque
en una situación de crisis y emergencia siempre buscamos un culpable para
desahogar nuestro nerviosismo y lamentablemente les damos como a piñata a nuestra
autoridades, los primeros son los alcaldes, luego el presidente regional. Esta
forma de victimismo es una retórica maligna,
demagógica y perjudicial que genera más desconfianza, desgobierno en
tiempos de crisis. Detrás de un discurso
de victimismo
suele siempre esconder experiencias pasadas no superadas, problemas enfermizos,
frustración en nuestra autoestima. Esta es una patología que debemos aprender a
superarlas. Los tiempos de emergencia requieren una comunicación proactiva,
apreciativa que permita afianzar nuestra seguridad, nuestra integridad,
gestionar un clima, un atmosfera de prudencia debe ser labor de todos los
medios de comunicación, de todos los líderes y las autoridades locales.
Saber reaccionar ante una situación de emergencia
es una habilidad que aún no hemos entrenado, la emergencia generado por el
terral nos ha develado una vez más que
no estamos preparado, no estamos educados para gestionar el riesgo. ¡Cuánta
educación nos falta! Según algunos procedimientos y recomendaciones de expertos
en seguridad integral nos recomiendan que primero debemos aprender a detectar qué está
pasando, conociendo cómo evitar consecuencias nos ayuda a salvar vidas.
Saber reaccionar ante una situación de riesgo o
emergencia requiere valorar correctamente lo que está pasando, es una de las
mejores maneras de colaborar con las emergencias. Es necesario tener mucha prudencia,
detenernos un instante para recuperar la calma necesaria que nos permita
adoptar las decisiones más aconsejable y oportunas. La serenidad y la reflexión
son los mejores aliados para afrontar una situación de emergencia. No corra, no grite.
Conserve la calma y así ayudará a otros a conservarla. No trate de llevar sus
pertenencias, por valiosas que sean. La prioridad es salvar la vida y conservar
la integridad física. Ayude a evacuar en primer término a los niños, a las
mujeres y a las personas ancianas, así como a quienes sufran de alguna
incapacidad física o mental. Siga al pié de la letra las instrucciones de los
expertos. (Bomberos, Cuerpos de Rescate) Ellos saben mejor como ayudarnos.
Necesitamos
educarnos, tomar conciencia y aprender a
vivir tiempos de emergencias.

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