Recent Posts

viernes, 30 de agosto de 2013

IDENTIDAD PERUANA

Juan Carlos Callacondo Velarde                                    
Profesor y Comunicador Social                               
Tener una identidad nos define quienes somos, que hacemos, que debemos hacer. El varón y la mujer tiene una identidad definida por constitución biológica, social y mental, esta diferencia marcada nos asigna roles y funciones bien diferenciadas. Asumir funciones, roles de esta primera diferenciación nos genera una identidad personal y si a ello agregamos nuestros pensamientos, nuestros ideales, nuestros sueños, nuestras frustraciones o todo aquello con que vivimos completaremos nuestra identidad como personas o ciudadanos. Cuando nos preguntamos ¿quién soy yo? sólo puede entenderse acompañada por otras dos preguntas más: ¿cuáles son mis relaciones con los otros?, y ¿cómo me sitúo en el mundo? son preguntas centrales que permitirán ver cuál es nuestra identidad como persona y como peruanos. Este reflejo del yo con los otros, y de los otros conmigo es la forma como se produce la construcción de la identidad.
En función a dicha identidad generamos nuestra forma de ser. A partir de esta reflexionan me gustaría hacerme la pregunta ¿cuál es la identidad que tenemos los peruanos hoy en el albur de la post modernidad? Sin duda es una pregunta difícil de respondernos. El peruano como el chileno, el boliviano o el argentino es una suma compleja de realidades y complejidades. Sin embargo el más típico es el peruano por su heterogeneidad, sus formas de pensamientos y actitudes. Sino como entender sus compleja cosmovisión e imaginario tan intrincado. Esta semana no más hicimos sentir nuestra indignación  y retroceder la repartija en congreso de la república. Hace pocos años soportamos con  algunos niveles de aceptación  y tolerancia la dictadura cara dura de Fujimori que hasta el día de hoy tiene numeroso caudal electoral que sueñan en volver a revivir ese estilo nefasto. Sino como explicar el maltrato y el  perdón  de una elección inconsciente de Alan Gracia que nos llevó hasta los niveles más deshumanos y de extrema pobreza donde literalmente casi nos morimos de hambre y que aun siga con la posibilidad de volver al trono, o cómo elegimos a Toledo que es campeón de la mentira y cinismo.
Hablar de nuestra identidad nacional es hablar de una comunidad imaginada. De una comunidad donde la palabra Perú es obra de la historia, de la criollada, de la cultura del vivo y el pendejo o  de una historia donde hay grandes desencuentros y mentiras. Y no de un proyecto de futuro donde estemos pensando habitar o de nuestra mirada de lo que somos.
Teóricamente hay tres formas como construir una identidad la reproyectiva, la prospectiva y la introyectiva. Cuando miramos y nos identificamos en el pasado, con ese tiempo ido y fuertemente arraigado en que todo que somos, es una mirada reproyectiva. El pasado tiene la ventaja de su existencia material, de sus experiencias, de su conocimiento, como posibilidades de que podemos volver hacer. En nuestra imagen está muy fuertemente  la experiencia incásica, la inspiración en buenos y malos héroes, en nuestras tradiciones. Esto marca una identidad retroyectiva, y pensamos que el pasado fue mejor, que hay volver a esos tiempo y de esos hay varios trasnochados extremistas que desean ser nuevamente inkas o revivir los primeros años de la república.
La otra forma de construir es la proyectiva , pensar en el futuro soñar con ser una sociedad que ser inserte en algún escenario del futuro, vivir y ganar lo que futuro nos ofrece, esta forma de identidad nos permite proyectar nuestros sueños, nuestras vidas. Seguro que muchas sociedades hoy viven y protagonizando este tipo de futuro, estas identidades  trata de imaginar escenarios futuros posibles, denominados futuribles, y en ocasiones de determinar su probabilidad, con el fin último de planificar las acciones necesarias para evitar o acelerar su ocurrencia. Sí hubieran planificado con esta mirada la ciudad  hoy no tendría  el grave y crónico problema del transporte público.
La tercera es penetrar en nuestra forma de ser, en las personas y sacar de nosotros su  carácter introyectivo. Esto nos da la posibilidad de creer en los que somos capaces de hacer los peruanos y peruanas, de saber y reconocer nuestras potencialidades de que  poseemos imaginación, creatividad, habilidad para saber enfrentar la gran diversidad y multiculturalidad que tenemos a nuestro alrededor. Reconocer que el peruano es por esencia un gran emprendedor y luego decir esto es marca peruana de verdad, como quedo demostrado el gran desafío de  Gastón Acurio, que dio vuelo internacional la gastronomía peruana.  

El sustantivo "Perú" encierra múltiples contenidos, múltiples sentimientos. No importa como hayamos construido nuestra identidad peruana,  nuestros sentimiento rojo y blanco siempre será muy grande y por eso gritamos  en esta fiestas muy fuertemente ¡Viva el Perú carajo!

0 comentarios:

Publicar un comentario