Juan Carlos Callacondo Velarde
Profesor y Comunicador Social
Todos tenemos la sensación que vivimos cada día tiempos de mayor
inseguridad, el orden está alterado al nuestro alrededor, las calles ya no son
espacios públicos donde uno puede socializarse, cohesionarse, recrearse sino se
han convertido en lugares altamente peligrosos de noche y de día. Frente a esta inmensa desconfianza que
generamos día a día, la inseguridad pareciera que nos gana terreno en el lado
objetivo y también el nivel subjetivo. ¿Qué
estamos haciendo para frenar o disminuir esta sensación de inseguridad?
El Ministerio de Economía y Finanzas MEF ha establecido una meta para
los municipios del país, aquellos que logren implementar el 75% de las
actividades que programaron en su Plan local de Seguridad Ciudadana recibirán
un incentivo económico, esta meta debe ser reportado en dos partes al 31 de
julio el primer semestre y el 31 de diciembre el segundo semestre. Las
municipalidades están exigidas a que se cumpla dicha meta, no solo por el
dinero que recibirán sino por brindar un servicio efectivo de seguridad y
responder a la expectativa de la población. Para ello se requiere liderar,
articular desde el Consejo Distrital de Seguridad Ciudadana CODISEC y gestionar
planes e iniciativas más eficaces.
Sin embargo, como dicen muchos vecinos, con la seguridad en nuestras
calles, no pasa nada. Más bien se incrementa día a día más actos de inseguridad.
¿Porque falla entonces este tipo de iniciativas? Simplemente porque no se
planifica de manera adecuada y pertinente. Primero, no se construye planes de
forma concertada, de allí que nadie sabe lo que harán las municipalidades y las
metas que deben lograrse y segundo los planes
locales de seguridad ciudadana no atacan las causas directas de generan
inseguridad.
Todos los municipio debieron de
entregar sus planes de seguridad ciudadana al
15 de mayo, sólo 17 cumplieron con esta meta, 84 no entregaron, incluso
no aparece en la lista el Municipio de Miraflores, que se dice ser capital de
la seguridad ciudadana. Es probable que estos planes se hayan construido de forma aislada, no recogen
las necesidades de la población afectada, no se involucran a los actores. Los planes que
tienen participación y concertación de por sí sólo generan sinergias, éxito
para ser implementados y evaluados. Sino simplemente son actos de cumplimiento
administrativo, son planes planos y vacíos sin mayor impacto. La participación
y concertación son herramientas vivas y potentes que sirven para resolver
problemas y nos permite vivir cada día en más armonía y democracia.
El Plan Nacional de
Seguridad Ciudadana y Convivencia identifica
cinco causas directas de inseguridad ciudadana y los planes locales
deben desarrollar cada uno de ellas, estos puntos focales son los siguientes; historia de
violencia familiar, insuficiente prevención y participación ciudadana, abuso de
sustancias psicotrópicas, limitado acción de control en delitos y faltas,
limitado efecto de la sanción delictiva. Como se pueden verificar los tres primero tienen un fuerte énfasis de la
prevención y las dos ultima requieren una participación protagónica de la
policía, la fiscalía y el poder judicial. Los tres primeros son esencialmente
tarea de las familias, los vecinos y las instituciones como las escuelas, los
centros de salud y la municipalidad, si dichos planes no abarcan estos ámbitos
están orientados al fracaso por más que se cumpla la meta.
Es nuestro derecho
exigir que nos rindan cuentas de los logros que se reportaran al MEF, porque la
seguridad ciudadana es una prioridad y responsabilidad de todos.

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