Juan Carlos Callacondo Velarde
Profesor y Comunicador Social
Cerramos la semana
con fuertes ventarrones que cubrió toda la ciudad de miedo, polvo, arena y
alerta máxima. A final de agosto los vientos soplaron fuerte para traernos la
noticia que estamos viviendo los estertores del cambio climático. Sin duda
estos últimos años hubo una variación notable del historial climático, como nunca
presenciamos cambios en la temperatura; fuerte calor a media mañana y medio día
y frio intenso por las tardes y noches, precipitaciones fluviales inusuales a
principios de año y ahora fuertes y huracanados vientos en la ciudad, nevada y
friaje en las zonas altas. Todos estos cambios son productos de la variabilidad
natural del clima, por origen de la acción humana, que poco a poco está matando
la vida y el mundo.
Creo que todos hemos hecho
conciencia que las causas del cambio climático en gran parte es debido a las
tecnologías implantadas por el hombre. El mundo está gravemente enfermo
por nuestra culpa. A pesar que permanente hacemos alarde de políticas ambientalistas para aliviar
los dolores que sufre el mundo, sin embargo es más fuerte las ambiciones e
intereses monetarios, principalmente de los países más ricos y desarrollados,
que contrariamente a lo que pueden ser, son los que más contaminan.
Cuando el temporal
o los cambios bruscos de clima nos deja notar los síntomas de esta enfermedad
todos nos ponemos en la boca, en los escritos, en nuestras conciencias muchas
reflexiones, explicaciones, lamentos y recomendaciones sobre lo que está
pasando, pero sin embargo como siempre, vivimos el momento y luego nos
olvidamos hasta que la próxima que se incremente y los dolores sean más
intensos y luego venga la muerte. Este es el circuito de salud que vivimos y
hemos internalizado.
Estos temas están permanentemente
anunciados por los medios de comunicación y muy poco se aborda de forma
consciente en las aulas de las escuelas, en las universidades, los colegios de
profesionales que son instituciones académicos que deben profundizar su
análisis y discusión y las instituciones
especializados como Defensa Civil, Cruz Roja, la misma Policía Nacional que por
principio y competencias asignadas deben ser los que primero que tomen
liderazgo y protagonismos para informar y realizar acciones preventivas de
manera más efectiva y organizada y no sufrir pánico y desesperación como los
que vivimos estos tres días. Senamhi anunció con anticipación la presencia de
tormentas, nevadas y nadie hizo caso, los transportistas para Cuzco y Puno siguieron vendiendo pasajes sin mayor
responsabilidad para luego estar varados en el camino más de 14 horas, el mismo
Gerente Educación suspendió labores escolares por presión de los medios, los
mismos vecinos no hicieron nada con su
precarias viviendas o los objetos que tenemos colocados en los techos que
volaron por los aires poniendo en riesgo la vida de todos.
Los municipios y
el gobierno regional a través de sus oficinas de Defensa Civil no evalúa estos
criterios como son las precipitaciones lluviosas, vientos huracanados, intenso
brillo solar entre otros indicadores exigibles por el cambio climático, como criterios preventivos para todas las
construcciones y actividades públicas y privadas, mucho menos se exige a las
empresas para la colocación de objetos como avisos publicitarios considerando
estas vulnerabilidades.
Nuevamente
los ventarrones nos hicieron notar la precariedad de nuestra capacidad
preventiva, estamos en permanente vulnerabilidad. El cambio climático nos
amenaza, cada vez con más intensidad, se necesita que todos tomemos con
seriedad desarrollar una cultura de prevención

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