El evento académico “Caso Lava Jato y la reforma del
Poder Judicial”, que tuvo la participación de los fiscales Domingo Pérez, Rafael
Vela, el Juez Richard Concepción Carhuancho y los periodistas Graciela Villasis
y Gustavo Gorriti organizado por los estudiantes de Derecho de la Universidad
Nacional de San Agustín nos hace avizorar una esperanza
de la lucha contra la corrupción y se sienten vientos de una renovación con
una nueva generación de fiscales y jueces en un nuevo marco como es el sistema
judicial. Este escenario se deslumbra como parte de la búsqueda de la verdad del
periodismo de investigación y empoderamiento de colectivos que han convertido
la vigilancia y protesta social en la mejor arma contra la corrupción.
La lucha contra la corrupción se inició con denuncias en
los medios de comunicación, la tarea periodística de investigación fue
destapando poco a poco a los corruptos y luego se convirtió en una columna
esencial. Hoy probablemente sea el terror para el podrido por las denuncias que
tienen eco y respaldo en la ciudadanía. La búsqueda de la verdad históricamente es una necesidad de la vida
humana, la verdad siempre nos hace libre, también nos convierte en mejores
hombres y mejor sociedad. La verdad única y universal ha permitido descubrir
otras verdades, que a lo largo de la historia ha generado progreso y también nuevos
conocimientos, nuevas verdades, nuevas realidades. Por mucho tiempo se había perdido
la búsqueda de esa verdad en el periodismo, porque los corruptos también tenían
interés por callar, manejar y distorsionar medios y periodistas. Buscar la
verdad desde todas las fuentes siempre será defender el bien común.
La otra columna que empuja la lucha de la anticorrupción
es la gente, que, a través grupos y colectivos en sus diversas formas de
expresión ha convertido su voz es un acto de incidencia publica a lo que la sociedad
civil le llama vigilancia social, esta vigilancia ha permitido que no que los
grupos reactivos y corruptos no presionen en las decisiones finales de los
operadores de la justicia. La vigilancia
social es una forma de participación ciudadana que el pueblo tiene, es un arma
poderosa que puede revocar, mover montañas, en este caso ha permitido desenmascarar
a los “Cuellos Blancos” y otra banda de bandidos. En este caso lo más notorio fue hacerle retroceder
al Fiscal de Nación Chavarri que ya había destituido al equipo especial. Esta
misma la vigilancia social ha promovido la renovación el poder judicial y la fiscalía
de la nación y permitirá renovar el congreso el poder más deslegitimado
actualmente. Sólo mediante el ejercicio
de vigilancia social haremos que consolide y robustezca los sistemas
anticorrupción.
Si existe un avance en la lucha contra la corrupción, es porque
todos nos hemos sintonizados y accionado desde nuestras trincheras contra el
mal. Sería necio considerar que los corruptos están derrotados, sólo han
retrocedido, han bajado de intensidad, están vivito y coleando. El único antídoto que puede eliminar esta
imperfección humana es la búsqueda de la verdad del periodismo comprometido y
la constate vigilancia social de la ciudadanía organizado. Es loable destacar
en este caso a los estudiantes de Derecho y ciudadanos que se han juntado el
colectivo “Yo no soy corrupto” que logrado un evento hito de esta naturaleza.

