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domingo, 2 de octubre de 2016

Reelección de alcaldes


¿Está usted de acuerdo con la gestión de su alcalde?, ¿Podría darle una oportunidad más? Sin duda, un alcalde es la representación del poder político en un espacio local. Cuando los ciudadanos exigen a su alcalde resolver todos los problemas que tienen  toda la razón. Porque el alcalde tiene el poder del estado y también el poder político. Como tal tiene toda la responsabilidad de buscar el bienestar general de su población en todos los campos, así este no sea de su competencia. Si no resuelve, lidera  y promueve su cambio o su gestión.
El grupo parlamentario  fujimorista de Fuerza Popular está impulsando en el congreso la modificación de la ley que prohibía la relección inmediata de alcaldes, esta iniciativa que está buscando el consenso en otras bancadas para permitir una sola reelección para alcaldes, más no de gobernadores, ni congresistas. Tiene como tesis central que cuatro años es muy poco para gobernar y muchos alcaldes que quedan solo en el aprendizaje. Si cuatro años es muy poco tiempo para gobernar, también habría que aplicar ese mismo razonamiento para los gobernadores, para la presidencia de la república. Habría que comprender que para ellos si es suficiente tiempo cuatro y cinco años, más no así para los alcaldes. Ese sustento no tiene mayor asidero.   
Más allá de allá de esa inconsistencia, esta es una iniciativa in popular, no aborda la compleja problemática de los gobiernos locales y el desencanto popular. Nuestras autoridades han perdido o pierdan como mucha facilidad su representación legítima. Lo legitimo, entendido como pérdida de confianza del pueblo. Los electores endosan un voto con la esperanza de tener buena representación que resuelva los fuertes problemas que nos aquejan en un espacio reducido como es un distrito. Nuestros grandes problemas están a la vista como son la seguridad ciudadana, servicio de transporte público,  recojo de basura oportuna, parques y plazas adecuadamente  cuidados, gestión de obras  menudas y de envergadura además de otros  servicios municipales a los que acuden diariamente. En suma la gente ha perdido la confianza al valor público de la gestión municipal. Con iniciativa de reelección no se restituye la confianza de la autoridad.
Otro problema importante es la función de los partidos políticos en un espacio local, el ser electos por organizaciones locales no es ninguna garantía para la consolidación democrática. Cuando los vecinos expresan su desesperanza con la gestión municipal se quejan de la incapacidad de los partidos políticos. Si  los alcaldes y funcionarios públicos no poseen formación política  ni mucho menos  gestión pública siempre demoran en aprender y muchos no tienen las capacidades suficientes, ellos nunca aprenderán. La formación de los cuadros políticos es una función de los partidos políticos, por eso deben captar buenos candidatos, formarlos y acompañarlos en la gestión municipal.  La ley no fortalece la presencia en partidos políticos en la gestión municipal.
Otro gran problema es la percepción de corrupción generalizado dentro de la municipalidad, que muchas veces es promovido por los mismos proveedores  bajo el auspicio de la autoridad. La obligación del diezmo para la autoridad es una ley implícita en la negociación con el estado y la autoridad, esto visto por los trabajadores, en muchos casos casi automáticamente emulado entrándose en actos de corrupción. De allí que deviene esta frase en elecciones que “toda reelección es corrupción”. A pesar que la contraloría tiene todas las leyes anticorrupción las mafias de corrupción pueden más.

La propuesta de ley no analiza las causas que generan el desencanto popular con el gobierno local. No propone una reforma integral y como tal solo es una iniciativa politiquera y no política. Solo se está pateado la pelota para delante y no resolver los problemas que siempre se repetirán.  Al final el veredicto siempre viene del pueblo y muchas veces siempre es justa. 

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