Juan Carlos Callacondo
Velarde
Profesor y Comunicador Social
¡Apujllay!
¡Apujllay! Ya llegó el carnaval. El carnaval es una fiesta universal,
donde se baila, se canta, se goza, se come, se toma para mostrar que tenemos un
lado festivo, espiritual y profundamente humano. Entre versos, estribillos y
entre pascana y pascana, familias, los pueblos se movilizan, reproducen su
tradición, sus costumbres su forma de
relacionamiento, su cosmovisión, de su relación con la chacra, el negocio, la
política o su conflicto permanente de la
vida, vaya ande vayas llevas escondido está tradición para dejarla fluir, para
dejarla remojar con agua, polvo y mucho entusiasmo.
Esta alegría de los Carnavales en Cayma son Carnavales loncos donde el caymeño se disfraza de mojigangos y
al compás de las coplas, el polvo, la mixtura, la pelea de toros del miércoles
de ceniza son la vive intensamente estos tiempos del carnaval.
En
Arequipa se ha dado, siempre, un comportamiento distinto en la ciudad y en el
campo. Una forma de ver -de modo superlativo- que tomó en cuenta solamente al
Corso de Flores con la elección de la Reina del Carnaval y que se circunscribía
al centro de la urbe capital. Las fotografías de principios de siglo dan cuenta
que el recorrido de la comparsa terminaba al otro lado del rio, pasando por el
Puente del Rey o Puente Bolognesi, llegando al barrio de Monserrat, en donde
con abundante gracia y música celebraban con buena chicha, pisco y cañazo del
bueno. Otra de las fiestas más mentaditas era el baile de las máscaras en el
mentadito Club Arequipa que siempre fue de modo exclusivo para arequipeños
natos y arequipeños pudientes, amén de los “arequipeños” por amor a la tierra.
Sin embargo los carnavales en el pueblo tomaron otro rumbo, en cada
jurisdicción tradicional: Tiabaya, Cayma, Sachaca, Yanahuara, Paucarpata,
Socabaya, Yarabamba, Poqsi, Mollebaya, Characato y, especialmente, Cayma, la
misma gente creó sus cánticos con versos exasilábicos que de algún modo
rescataba la famosa wifala indígena o el haylli festivo augural, y le
imprimieron el ingenio regional, con el añadido del baile y de los huevos
llenos de agua perfumada.
En
Yanahuara y Cayma tomaron otro ritmo híbrido, ya por la ropa misma o por los
instrumentos con los que se acompañaban. En Cayma se dio un caso especial, muy
especial, tomando en cuenta los personajes que son payasos, arlequines o
simplemente aquellos personajes circenses con máscaras de otro corte, los
mismos que toman la calle y sin una coreografía especial van y vienen, toman el
pelo a quien mejor le plazca, invitan a bailar a medio mundo y al que no quiere
participar o se muestran algo reticentes a aplaudir le cae un chicotazo a la
altura de las piernas hacia abajo, nunca hacia arriba.
Por
el año de 1983 de manera oficial La Tomilla presenta en Arequipa el Carnaval
Loncco caymeño, con una cadencia musical propia de la zona, con versos
exasilábicos, con fulgor creciente de lonccos (personajes relacionados con la
agricultura o el campo, gente que vive fuera del ámbito de la Arequipa
cuadrada). Mucho después, esta forma de concebir el carnaval hizo fuego en el
alma popular de La Tomilla, Carmen Alto, Acequia Alta, Francisco Bolognesi,
Buenos Aires y Cayma tradicional (corazón del distrito).
Han
pasado 30 años y el carnaval loncco, con nuevo sello, ya prendió en el alma
popular. En Arequipa ya no se habla solamente del carnaval, ahora se dice con
muchas ganas y aplomo: Carnaval loncco caymeño o carnaval loncco de Arequipa.
Son miles los que participan en este proyecto de alegría masiva, en este ideal
espiritual en donde se unen familias, credos, esperanzas y búsquedas. Es
importante señalar que las coplas, versos, estribillos y/o cuartetos de
comienzos del siglo XX fueron pasando de boca en boca llegando al día de hoy
como de “Autor Anónimo” o de “Autor de Derechos Reservados”, precisamente el
alma popular asimila las expresiones más bellas hasta el punto de convertirlas
en temas de dominio público y dejando a un lado a quienes, un día, crearon esos
ideogramas artísticos. A ello debemos sumar la gastronomía que redondea esta
convocatoria popular y, sobre la culinaria podemos hablar demasiado, pero
nuestro tema incide solamente en la fiesta de la carne, la fiesta del pueblo,
la fiesta de la unidad del populorum, la fiesta sin límites o de la fiesta en
donde la máscara cumple su mejor rol. El Carnaval Loncco Caymeño tiene raíces
en las entrañas de su pueblo, es el trago espiritual mejor hecho por su misma
gente.

0 comentarios:
Publicar un comentario