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sábado, 16 de febrero de 2013

AGOREROS



AGOREROS
Juan Carlos Callacondo Velarde                                  
 Profesor y Comunicador Social
“El agua busca su camino… decía mi abuela Victoria. Respeta su cauce, sino quieres tener problemas con el febrero loco y luego no estés llorando”.  Ella  era una vieja sabia  aunque recuerdo que no sabía leer, ni escribir, no pasó por la escuela, ni mucho menos por la universidad, por la tiranía machista de su época. Las nociones lógicas e inteligentes solo provenían de observar la naturaleza, de vivir en armonía con ella, de respetar los límites que establece la misma vida. Quien desafía la vida se encuentra con la muerte.
Hace aproximadamente una semana  atrás una regular intensidad de aluvión hizo templar Arequipa más que el Misti. Las gruesas gotas de agua se juntaron e hizo que vuelva a recorrer su propio camino que por muchos siglos atrás los trazó, delimitó y advirtió que era su territorio intangible. En este reconocimiento se encontró con invasores  y como no podía ser  se enfureció, se armó de fuerza, arrasó, se llevó, limpió  y desalojó kilómetros de asfalto, construcciones, casas, basura por toneladas y desenmascaró la improvisación, la incapacidad, la negligencia, la supuesta ignorancia supina de dirigentes vivarachos, de políticos improvisados, de profesionales de pacotillas, que nunca planificaron, ni planificaran de verdad la ciudad.
No es cierto que nunca llovió así en Arequipa, si eso fuera certero, no tendríamos como parte del paisaje las famosas, horribles y temidas torrenteras o ¿porque crees que los arquitectos e ingenieros que construyeron los primeros años  de la ciudad  han edificado los puentes Bolognesi, Grau, Puente Fierro  con semejantes portales?   En esto días todos salen con  voces muy altisonantes críticas y rasgándose la vestidura, acusando a medio mundo y buscando culpables de la muerte de 6 personas por el aluvión y los destrozos de la ciudad.
Ni los días luto, ni la declaratoria en emergencia, ni los 50 millones de Ollanta Humala, ni protagonismo de algún alcalde por mostrarse el mejor, ni los agoreros de las vitrolas de radio que insultan y lamentan todos los días  modificarán nuestra cultura del vivo, nuestra mirada del atajo, nuestra idiosincrasia  del pendejo, la oportunidad del aprovechado. Nuestros coterráneos son zonzos vivos que han invadido las torrenteras sabiendo que por allí pasan ríos cuando llueve, correrá lava cuando el volcán erupcione. Esta es una emergencia para ver que  Arequipa es una ciudad caótica, donde reina la improvisación, donde todos nos zurramos la ley,  donde la planificación es  un cliché tecnócrata  por eso seguimos invirtiendo miles y millones de soles  en calles y avenidas con asfalto, sin hacer sus bermas y sardineles, sin construir antes alcantarillas, por eso seguimos transitando por la avenida Marina sabiendo que es lecho de rio sin hacer verdaderas  defensas y encauses. Es más allí sean asentado los grupos que supuestamente piensas más como son el Club Internacional, la Universidad San Pablo entre otros.    
Aun la propia naturaleza no sigue concediendo la oportunidad de rectificación,  si  las lluvias amanezcan en volver y si llegan no solo habrá 5 muertos sino miles, no solo morirán los que se cobijaban bajo el puente, sino familias que se adueñaron del territorio incorpóreo e inviolable del agua, políticos vivos que siguen construyendo sin las previsiones de la naturaleza arequipeña.
Como decía mi abuela, si estamos en emergencia entonces actuemos con rapidez porque nos ronda la muerte, hay empezar por desalojar a todos los viven en las torrenteras, hay destinar, modificar y decretar que el 70% de la inversión pública  del 2013 se destine a construir alcantarillas, limpiar torrenteras, encausar de verdad el río Chili, el río Socabaya,  construir bermas a educar a la gente para tener una cultura preventiva. Cambiar, capacitar a toda la gente de Defensa Civil de todo los municipios para que aprueben, supervisen, multen y derruyan  las construcciones de todos los que se ponen al margen de la ley. No podemos seguir llorando para aumentar más agua, es hora de la acción para vivir y construir  una cultura preventiva.

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