Alcalde sin autoridad
Juan Carlos Callacondo Velarde
El alcalde de la ciudad a través de un comunicado de prensa y su cuenta de facebook anunció la paralización temporal de la construcción del Balneario de Tingo, el Patio Puno, el adoquinado de algunas calles del centro histórico y sutilmente admitió y pidió disculpa por su negligencia e incapacidad demostraba frente a la aplicación de la norma y la ciudad Patrimonio Cultural de la Humanidad.
El alcalde Zegarra en su estado de desesperación
se ve nublado en sus ínfulas de autoritarismo y arrogancia y en un ataque de impaciencia desconoció, atropelló
y desafío de forma intencional y premeditadamente la ley general del Patrimonio Cultural de la Nación, Ley Nº 28296, dicha norma expresa que todos los inmuebles
integrantes del Patrimonio Cultural que se encuentre ubicado en predio de
propiedad pública o privada, tienen la condición de intangible, inalienable e
imprescriptible, siendo administrado únicamente por el estado y encargándose dicha competencia al Instituto Nacional de Cultura
INC.
El balneario de Tingo, el Patio Puno, las
Calles del Centro Histórico, sí lo ha olvidado Zegarra son parte del Patrimonio
Cultural de la Humanidad para el orgullo
de todos los arequipeños y arequipeñistas. No es que quede o deba quedar libre luego
de la paralización de obras como dice el comunicado, el alcalde ha cometido el ilícito, ha aceptado la culpabilidad, la ley
expresa el incumplimiento de estos deberes por negligencia o dolo acarrea
responsabilidad administrativa, civil y penal. Al haber iniciado y reiniciado las construcciones sin autorización previa del
Instituto Nacional de Cultura, la autoridad ha infringido la ley, el INC debe
formalizar la denuncia y paralizar la obra, de no hacerlo cometería negligencia,
la fiscalía y el poder judicial deberían de hacer los mismo y sancionar dicho ilícito.
Antes que el cemento, el fierro y futuro político de Zegarra, está la cultura, la educación y vivir en
respeto a la norma y la democracia.
Es inverosímil, controversial hasta irrisorio
que la autoridad local patee y desconozca sus funciones, que se quite autoridad
así mismo. Zegarra es un alcalde sin autoridad,
cuando la misma ley y la lógica
más elemental le ordenan que debe generar planes y programas orientados a la
protección, conservación y difusión de los bienes integrantes del Patrimonio
Cultural. Incluso el mismo municipio es quien exige a todos los ciudadanos que todos construyan y modifiquen con
licencias de construcción y la autorización del INC. Cabría hacernos varias preguntas
¿quién da licencias para las construcciones de todas obras que ejecutan los
municipios? ¿Cumplen con todo los estudios mínimos y básicos de impactos? ¿Técnicamente
y administrativamente reúnen todos los requisitos?
La actual autoridad edil con estos actos y otros como el del transporte
urbano, nos muestra que Alfredo Zegarra no está a la altura de la segunda
ciudad del país y no estuvo está preparado para gobernar una cuidad de un millón
de habitantes con una cultural, ancestral y tradicional arraigada y sus desafíos
con la post modernidad.
Tener y ejercer autoridad legítima presupone cumplir con un
conjunto de reglas compartidas que prescriben la obediencia dentro de ciertos
límites y este poder institucional conlleva a respetar y ejercer la ley de forma justa y
apropiada, la autoridad es quien predica, practica y educa esta forma de vida.

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