Juan Carlos Callacondo Velarde
Esta
semana en el Gobierno Regional se movilizó algunas preocupaciones, tensiones y
desesperación, entorno al convenio suscrito entre el Presidente Regional
y el Sindicato de los Docentes SUTEP y la Derrama Magisterial. Convenio
que tuvo como objetivo la construcción de una herramienta educativa que
permita el mejoramiento de la calidad educativa a través de un Diseño
Curricular Regional DCR, según muchas denuncias que circulan en los medios
magisteriales habría costado la simbólica suma de dos millones de soles, de
igual forma el Consejo Regional ha anunciado la investigación de los
todos los docentes que habrían participado en dicha elaboración por haber
cobrado doble remuneración.
La construcción del DCR es un
ejercicio de adecuación y diversificación curricular, los principios y procesos
de cómo deben realizarse están determinados en el Diseño Curricular Nacional
DCN. Según la Ministra de Educación dicho DCN está en proceso de revisión para
ser construido otro el próximo año. Desde esta perspectiva la elaboración
del DCR está naciendo con respirador artificial, casi de inmediato
necesitará volver a ser revisado y ajustado al nuevo DCN. Todos los
gobiernos han manoseado los currículos escolares con la finalidad de darle su
orientación política y tratar de inmortalizar el nombre y acciones del gobernante
de turno. Esta acción aparentemente sencilla es una acción compleja
porque no acaba con el nuevo currículo sino luego requiere capacitación y
presupuesto para implementarlo. Estos vaivenes nos hacen ver la fragilidad de
los acuerdos y pactos políticos. La educación requiere asumirse como una
política de estado de largo aliento para verse los productos y resultados
planificados.
La propuesta del Diseño Curricular Regional
entregado por el SUTEP es una buena práctica de diversificación, no importando
si lo hicieron por plata o convicción, es un logro destacable, resaltable,
digno de colocarles una estrellita en la frente de sus dirigentes. El
sindicato históricamente se oponía a cualquier cambio siendo este muy
innovador o retrogrado, la oposición cerrada, sectaria, sedentaria y radical
hizo fracasar muchas políticas educativas bien intencionadas como la reforma
educativa de los años 70. El hecho que está propuesta fuera impulsado,
construido y defendido por el sindicato es una muestra de cambio. Estamos plenamente
convencido quienes tienen la primera voz para generar el cambio en la educación
son los mismos docentes que conocen la realidad del aula y los contextos donde
enseñan.
El DCR con todos sus problemas y debilidades
requiere ser consolidado, con mayor análisis, debate y revalidación. La
educación es una tarea de responsabilidades compartidas, el DCR necesita el
aporte de otros sectores como el turismo, la economía, agricultura, salud entre
otros actores claves que también tiene como preocupación buscar el desarrollo
de la sociedad integralmente, de igual forma se hace necesario debatir sobre el
enfoque con el que fue construido que es exclusivista y desconoce otros
enfoques como el cognitivo, los constructivista, humanista entres otros
que son el sustento de los movimientos educativos actuales, recordemos el DCR
debe atender la demanda de todos los sectores e interés como son los
colegios de gestión privada y religiosas.
La educación que queremos debe ser arequipeña y
universalista, debe estar articulada con objetivos y planes de desarrollo
nacional, regional y local, el DCR propuesto esta aun un poco miope, mudo y sin
alma arequipeña y está lejos de impulsar el desarrollo de nuestra región, el
concho de la chicha esta para fermentar.

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