Madre de todos los remedios
Juan Carlos Callacondo Velarde
Un viejo amigo fiscal expresaba que luego de Dios está la
presencia de una madre, tal es su divinidad
y su escala valorativa y social en la vida que su calor, su presencia, su dedicación, su amor
sigue siendo partera de los grandes
cambios que necesitamos en la familia y en la sociedad. Cuando uno piensa en
mamá suele imaginar una figura protectora, cariñosa, amorosa, no importa la
edad ni el estilo; no importa si es una madre millonaria o humilde, si es
profesional o ama de casa, si es una madre soltera o casada. El denominador
común es el inmenso amor incondicional y casi perfecto que profesa a sus hijos o
hijas, ese intenso amor es probablemente una extensión de Dios aquí en la
tierra.
A
pesar de esta extensión divina y el sitial que se merecen, hay madres y mujeres que aún son maltratadas, por ejemplo,
en las instituciones armadas siguen siendo expulsadas por maternar. De igual
forma en nuestro país todavía las madres siguen muriendo en el parto, la tasa
de muerte materna es de 103 casos por cada 100 mil nacidos vivos. Cifra
que no guarda relación con un país disque que crece económicamente cada año,
esta realidad solo es comparable con países como Haití y Bolivia, cuando esas
muertes son prevenibles desde los todos los puntos de vista. Se sigue atentando
diariamente contra la salud de mujeres y madres peruana, cuando las coberturas
en salud dejan fuera varias causas de morbilidad y mortalidad
de las mujeres, tales como la atención del aborto terapéutico y aborto
incompleto, tratamiento del cáncer de cuello uterino y mamario; y la atención
de las lesiones por violencia familiar y sexual.
Aun,
es chocante que el embarazo adolescente se mantiene en 13,7%, a pesar que se incorporado la educación sexual
como contenido transversal en todos los colegios y los profesores no lo
trabajan adecuadamente. Como no va preocuparnos si en el país, todavía cada mujer tiene casi
un hijo más de los realmente deseados. Las mayores brechas se encuentran entre
las mujeres sin educación que tienen 2 hijos más de los deseados, al que debe
agregarse que el 41% de madres sufren violencia familiar por parte de sus
parejas en seno de su familia.
Aun,
es humillante que 975 mil mujeres en
nuestro país son analfabetas, el 21% de las jóvenes entre 12 y 16 años no
asisten a ninguna escuela pública y que muy prontos serán mamas. De
igual forma sigue el machismo, el maltrato la desigualdad cuando muchas mujeres ganan menos sueldo que los hombres
pese a realizar el mismo trabajo.
A pesar de todos esos enconos
sociales contra nuestras madres, ellas siguen siendo santas, divinas,
linda dándonos más amor, más protección que nos entregan día a día su paciencia, su sacrificio, perdón, compañía, amor,
bendición, protección y cuidado. Queridas madres son un regalo de Dios.
Feliz día madres queridas.

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