Invasores
Juan Carlos Callacondo Velarde
Arequipa en los últimos 10 años muestra un crecimiento
poblacional, económico y territorial
sorprendente, la ciudad blanca de antaño de pequeñas calles recostada en la
gran campiña hoy es una gran urbe que alberga un 1 millón 218 mil habitantes, una
población que año a año desafía no solo con desarrollo económico sino también demanda
muchas necesidad como el transporte, los servicios de agua, desagüe, electricidad
y sin duda la necesidad urgente de tener una vivienda propia.
La escasa disponibilidad de territorio
habitable de esta cuidad ubicaba en el desierto
más grande de atacama nos hace preguntar permanentemente ¿Hasta dónde se puede
crecer como ciudad?, ¿Existen
espacios suficientes para desarrollar zonas urbanas dignas? Arequipa sin duda, es
un polo de desarrollo que atrae para vivir, invertir y mirar el futuro con esperanza, como tal tiene una presión de un crecimiento diario, el mismo se
viene haciendo de forma muy desordenada,
ilegal e irregular.
Las estadísticas expresan que arriban a nuestra ciudad entre 4 y 5 familias
diarias para asentarse y enfrentar el futuro, esta ocupación informal de invadir
cualquier sitio vacío para hacer
vivienda, ha generado muchos problemas como; el desorden arquitectónico del patrón
de ciudad, el caos de planificación urbana, está extinguiendo la hermosa campiña,
están rodeando los vocales y provocando riesgos, ha asentado una base de la extrema pobreza que en décadas
anteriores no se visualizaba, hasta
incluso ha convertido estas zonas en inseguras y focos de ambientación delincuencial.
De igual forma esta
realidad ha generado ocupación y aprovechamiento a algunos inescrupulosos que
se han convertido en dirigentes y políticos
que pululan todos los días por medios de
comunicación y diferentes oficinas del estado y la empresa privada en busca de
legalizar sus negocios sucios. Esta casta ya vieja y rancha de dirigentes han tomado las urbes para convertirse en líderes
de los sin techo incluso han generado institucionalidad bajo fachadas de asociaciones,
frentes de lucha hasta han tomado control de organizaciones que supuestamente
nos defiende a todos los arequipeños.
Esta institucionalidad de pro vivienda urbano marginal tiene
las mismas características de los mineros informales que deprendan nuestro
ecosistema y se roban toda la plata de nuestras riquezas sin pagar tributo y un
puto sol, como los narcotraficantes que lavan el dinero dentro de la
informalidad y envenenan y matan con drogas a nuestros hijos, como las
pandillas y banda delincuentes que cogotean, chantajean y matan por lograr sus
fines. Invadir, urbanizar y defender a los sin techos se ha convertido en negocio informal rentable,
solo basta verlos como se movilizan en camionetas, son asesores políticos de
muchos alcaldes, son incondicionales y soporte político de gobernabilidad de la
autoridad regional, provincial bajo de chantaje de movilizar o desmovilizar sus socios sometidos por el
sueño de una casa propia aprovechan todo lo que está a su alcance .
Esperamos que con
la promulgación del proyecto de Ley que garantiza la protección de la inviolabilidad del domicilio pueda
pararse este negocio negro de invadir y ocupar la propiedad privada o pública
de forma ilegal. Esta modificación de artículos
del Código Penal para agravar las condenas contra los invasores de terrenos con
penas a 5 y 10 años de prisión pueda
aplicarse de forma severa para ordenar nuestra ocupación ordenamiento de la
ciudad y filtrar a estos seudo dirigente
que están contaminando la democracia y la gobernabilidad de nuestros pueblos.
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