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Por querella de Rafael Rey.
Condenan a dos años de pena privativa al periodista ‘Malapalabrero’
El Juez Benjamín Enríquez Colfer del 26° Juzgado Penal de Lima condenó a dos años de pena privativa de la libertad al periodista y bloguero Luis Torres Montero, conocido como 'Malapalabrero'.
Asimismo, la autoridad judicial ordenó el pago de 150 mil soles de reparación civil a favor del ex ministro de Defensa, Rafael Rey, quien lo querelló por decirle “Rafi Rey no se anima a salir del clóset” en una de sus columnas.
LaRepublica.pe se comunicó con Torres y señaló que el veredicto del juez Enríquez “es totalmente injusto, es una venganza política de Rafael Rey por sus contenidos radicales y libres”.
Asimismo, el ‘Malapalabrero’ dijo que junto a su abogada apelará esta sanción y si es posible acudirá a la Corte Suprema de Justicia: “Esta condena es una excusa para aplicar la mordaza a todos los periodistas”, agregó.
La columna de Luis Torres Montero se publicó en el Diario La Primera el 06 de abril del año 2010.
LaRepublica.pe se comunicó con Torres y señaló que el veredicto del juez Enríquez “es totalmente injusto, es una venganza política de Rafael Rey por sus contenidos radicales y libres”.
Asimismo, el ‘Malapalabrero’ dijo que junto a su abogada apelará esta sanción y si es posible acudirá a la Corte Suprema de Justicia: “Esta condena es una excusa para aplicar la mordaza a todos los periodistas”, agregó.
La columna de Luis Torres Montero se publicó en el Diario La Primera el 06 de abril del año 2010.
Este fue el gran titular que remeció una esquina indómita de Barranco. Las letras de esa noticia, en góticas y con el marco rojinegro brillaban como un Rolex bajo los faros nocturnos de un Ford último modelo. Según el periódico -producido por The Gato Pop Enterpraiz- la información es contundente, y real; desafiante para la proeza leñadora de un carpintero del Parque Industrial de Villa el Salvador. “Rafi Rey no se anima a salir del clóset”, se lee con las gotas de limón usadas como lagrimales salpicadas del papel. Las calles estaban de martillos, serruchos, troncos con elásticos para reventar la descrita cárcel de madera. La Policía allanó violentamente la redacción, siendo denunciada días antes de publicarse esa portada por el mencionado ministro de Defensa, que acopiando el poder de un sucio dedo medio derecho mandó a las boinas verdes a rastrillar el pasaje miraflorino donde dejan demasiados gatos sin dueño -después un perro, de nombre Contreras, dio la dirección exacta del subterráneo periódico “El Rey Kat en sus siete vidas”-. En la página central se despunta el detalle de perito por el cual aseguran que “Rafi” se quedó atracado con la cruz parada y la hostia echada en el umbral donde los pedófilos desangran sus sementales sueños bajo un cuadro de Benedicto XVI. La cámara de roble es maciza. Encajona trusas ranger, braguetas abotonadas con una de marfil y la otra, de lentejuela. Hasta sus ternos Barrington. Dicho mueble, inamovible, es más pesado que piano del Country. La Policía confiscó la mayoría de los ejemplares, pero descuidaron un paquete: la córnea de un canillita (L.F.T.M.) avistó un paquete escondido, lo suficiente para venderlo mañana y tener algo que llevarse al agujero, vía sus labios que son tan suaves como la corteza de un chori-pan. Se lee, además, un cintillo, unas líneas relacionadas a la nota principal donde fulgura “No le cae Ricky Martin…”, agregando más abajo: “…porque es muy pasivo”. La noticia de la vertical más las notas breves señalaban las medidas exactas del armario; el tipo de cera con el que se lustra diariamente; las revisiones mensuales de sus patas con rueditas. El chico avisó a la gente del periódico, pero no le pararon bola y llevó las ediciones a carretilla limpia al quiosco más cercano, esa misma de la esquina indómita de Barranco.

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