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viernes, 23 de diciembre de 2011

LA NAVIDAD EN NUESTROS CORAZONES


LA NAVIDAD EN NUESTROS CORAZONES

Juan Carlos Callacondo Velarde

¿Que hará usted en estas fiestas de navidad? Comprará regalos,  estará preparando la cena,  planeando pasar algunos días en la playa, buscando alguna  novedad en los tumultos de los centros comerciales, adornando la casa con luces, haciendo la lista de necesidades y regalos, todo tenemos diferentes formas de representación de la navidad, en estos tiempos modernos todos relacionamos la navidad si querer al mercado y al consumo, pero sin embargo ninguna de esta actitudes tienen relación con la humildad, la sencillez y profundo mensaje de solidaridad con el que se originó la navidad.

Estas fiestas navideñas se alejaron cada vez más y son  ajenas a su origen histórico y religioso, la Navidad es la fiesta cristiana del nacimiento de Jesús; su celebración adquiere diferentes características entre las distintas iglesias, sin embargo, su antecedente se ubica en las fiestas romanas del solsticio de invierno. Era tiempo de frío en el que las familias se juntaban para protegerse y compartir los escasos alimentos que tenían debido a las inclemencias del tiempo.
Desde el siglo XIII festejamos esta tradición, San Francisco de Asís inició la costumbre de representar el nacimiento con figuras en torno al pesebre. Los romanos en la época navideña adornaban sus casas con ramos verdes, intercambiaban regalos y felicitaciones. Más tarde, los germanos agregaron a estas fiestas sus abetos y luminarias. Eran tiempos de solidaridad con un enfoque íntimo y en familia  pero siempre con la más alta sensibilidad de apoyar y solidarizarse con los más pobres.
En estos tiempos, la navidad tiene otra cara, el mercado ha trastocado el mensaje original, algunas familias e  iglesias refrendan esta evolución como logro humano, que en fondo nos muestra la  profunda deshumanización de nuestra condición. La navidad es para la practica de la solidaridad todo los que nos sentimos cristianos debemos de apuntarnos por los más humildes a favor del prójimo, a la solidaridad con los desheredados, a la lucha contra las estructuras injustas; disposiciones de gratitud, de libertad, de generosidad, de abnegación, de alegría, como también de indulgencia perdón y servicio, esta reflexión es clave en estos momentos de desencuentro y de confusión, cuando los valores éticos y solidarios parecen perderse como conceptos ingenuos, cuando el cristianismo es más entendido como adoración cultural o interiorización mística y no como una vinculación auténtica con el pensamiento de Jesús.
Necesitamos recuperar en esta navidad su mensaje central, de mirar hacia los más pobres, no para regalar lo ya no usamos o lo que no necesitamos, sino regarles lo mas útil para sus vidas y generaciones una sociedad justa, digna y con valores, con una educación de calidad, con una salud para todo y con ciudadanos libres y responsable.
  
Recuperemos el espíritu de la verdadera  Navidad, compartir,  construir vínculos de confianza y de ayuda mutua. Recuerde, la Navidad es fraternidad, solidaridad,  sobre  todo amor; sólo amor. Todo lo demás sobra.
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