LA NAVIDAD EN NUESTROS CORAZONES
Juan Carlos Callacondo Velarde
¿Que
hará usted en estas fiestas de navidad? Comprará regalos, estará preparando la cena, planeando pasar algunos días en la playa,
buscando alguna novedad en los tumultos de
los centros comerciales, adornando la casa con luces, haciendo la lista de
necesidades y regalos, todo tenemos diferentes formas de representación de la
navidad, en estos tiempos modernos todos relacionamos la navidad si querer al
mercado y al consumo, pero sin embargo ninguna de esta actitudes tienen
relación con la humildad, la sencillez y profundo mensaje de solidaridad con el
que se originó la navidad.
Estas
fiestas navideñas se alejaron cada vez más y son ajenas a su origen histórico y religioso, la Navidad es la fiesta
cristiana del nacimiento de Jesús; su celebración adquiere diferentes
características entre las distintas iglesias, sin embargo, su antecedente se
ubica en las fiestas romanas del solsticio de invierno. Era tiempo de frío en el
que las familias se juntaban para protegerse y compartir los escasos alimentos
que tenían debido a las inclemencias del tiempo.
Desde
el siglo XIII festejamos esta tradición, San Francisco de Asís inició la
costumbre de representar el nacimiento con figuras en torno al pesebre. Los
romanos en la época navideña adornaban sus casas con ramos verdes,
intercambiaban regalos y felicitaciones. Más tarde, los germanos agregaron a
estas fiestas sus abetos y luminarias. Eran tiempos de solidaridad con un
enfoque íntimo y en familia pero siempre
con la más alta sensibilidad de apoyar y solidarizarse con los más pobres.
En
estos tiempos, la navidad tiene otra cara, el mercado ha trastocado el mensaje
original, algunas familias e iglesias
refrendan esta evolución como logro humano, que en fondo nos muestra la profunda deshumanización de nuestra
condición. La navidad es para la practica de la solidaridad todo los que nos
sentimos cristianos debemos de apuntarnos por los más humildes a favor del
prójimo, a la solidaridad con los desheredados, a la lucha contra las
estructuras injustas; disposiciones de gratitud, de libertad, de generosidad,
de abnegación, de alegría, como también de indulgencia perdón y servicio, esta
reflexión es clave en estos momentos de desencuentro y de confusión, cuando los
valores éticos y solidarios parecen perderse como conceptos ingenuos, cuando el
cristianismo es más entendido como adoración cultural o interiorización mística
y no como una vinculación auténtica con el pensamiento de Jesús.
Necesitamos
recuperar en esta navidad su mensaje central, de mirar hacia los más pobres, no
para regalar lo ya no usamos o lo que no necesitamos, sino regarles lo mas útil
para sus vidas y generaciones una sociedad justa, digna y con valores, con una
educación de calidad, con una salud para todo y con ciudadanos libres y
responsable.
Recuperemos
el espíritu de la verdadera Navidad,
compartir, construir vínculos de
confianza y de ayuda mutua. Recuerde, la Navidad es fraternidad, solidaridad, sobre
todo amor; sólo amor. Todo lo demás sobra.
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