DEMOCRACIA VERSUS AUTORITARISMO
Juan Carlos Callacondo Velarde
La
caída del gabinete Salomón Lerner luego de la huelga antiminera de Conga marca
un primer hito de lo que planteará el modelo de gobierno del Presidente Humala.
Estos primeros indicios nos muestran la pugna permanente entre dos modelos que
están en los sistemas de gobierno, la democracia y el autoritarismo. Estas dos
formas de régimen se platearon permanentemente a lo largo de la historia de los
gobiernos de América Latina, en el caso peruano tenemos experiencia de ambas
cosas y frente al autoritarismo hay que tener bien abierto los ojos, alzada nuestras
voces, lista nuestra capacidad crítica frente ha algunos atisbos y tufillos que
pueden aparecer en el entorno de la actual gestión.
Gobernar
en democracia siempre nos reclama la necesidad de asumir una gestión con
igualdad política, económica y social, estableciendo premisas como: “el
gobierno es de todos”, un régimen verdaderamente democrático es dialogante,
dentro de dicho proceso se generan: dinamismo, conflictos, contradicciones en los
que se requiere asumirse actitudes y capacidades democráticas donde la negociación
y la concertación con los ciudadanos es
la pauta de la convivencia.
Mientras el gobierno, con una concepción autoritaria
asume e incorpora la idea de una
concentración de poder en grupo dominante que lo ejerce con total y completa
discrecionalidad, controla todos los
aparatos políticos, sociales y comunicacionales. Desde dicho posicionamiento
generan una política de condicionamiento, chantaje y presión con el solo
propósito de gustar y entregar sus preferencias al grupo o sector social que le
apoya y reconoce su autoridad.
Un gobierno autoritario se construye y se erige entorno al discurso de la doctrina de Seguridad Nacional y sobre esta se establecen políticas y programas sociales de pacificación social, seguridad ciudadana y sobre ella construyen y restablecen un orden jerárquico dominante y hegemonísta sobre el que se estructura el poder del autoritario, las primeras iniciativas del Presidente Ollanta pareciera estar en esta línea la iniciativa del Servicio Policial Voluntario en las comisarías se asemejan a la Ley Orgánica de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana Venezolano, que reorganizó la Milicia Bolivariana, para que los civiles puedan integrarse para construir un aparato político, de igual forma las declaración de que los militares somos como los curas, donde algunas castas militares se muestran como los únicos salvadores de los problemas nacionales.
Vivir
en democracia en estos últimos 50 años fue una conquista de los ciudadanos
que aman la libertad y a la humanidad el
mismo requiere una vigilancia y desarrollo permanente. Estos primeros indicios
que muestra el actual gabinete y las esferas del Presidente Ollanta debe
tocarnos la fibras mas intimas de las capacidades democráticas para rechazar algunas
actitudes autoritarias que pueden quebrantar el pleno ejercicio ciudadano de
vivir con libertades o condiciones plenas en el uso de sus derechos, incluso en
el sentido más amplio de la palabra.

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