Juan
Carlos Callacondo Velarde
Comunicador Social y Docente Universitario
El huracán Irma deja desolación, perplejidad, temor y muertos.
El terremoto de México también entró en escena y nos hace recordar que no sólo los
huracanes generan temeridad, sino los terremotos son más destructivos,
silenciosos y fatales. Esto no es una competencia de los eventos de la
naturaleza de quien deja más muertos, sino una respuesta defensiva a las altas
acciones destructiva que tenemos día a día contra nuestro medio ambiente.
Los terremotos, las erupciones, los huracanes,
las inundaciones, los deslizamientos son fenómenos de la naturaleza con los que hemos convivido muchísimos años entre
penas y alegrías. Sin embargo, el hombre que se cree el dueño del mundo, lo ha súper
poblado, deteriorado y contaminado. Ha contribuido de manera efectiva a
convertir estos fenómenos naturales en desastres que causan grandes pérdidas en
vidas humanas y materiales.
Es posible que la naturaleza sea desafiante, pero nuestra indiferencia,
mata más, tiene más víctimas. Por ejemplo, Cómo es posible que el gobierno recién haya
anunciado luego de seis meses transferir 707 millones de soles para la región
de Arequipa para recuperar la infraestructura dañada por Niño Costero. Esto nos
muestra que no tenemos una cultura preventiva, sino una cultura reactiva. A
estas alturas del año, estos anuncios recién empezaran a implementarse en unos
otros ocho meses por los procesos de contratación con el estado. Mientras tanto
estamos ad portas de la época de las lluvias.
Por el otro bando, habría que preguntarse, si
las municipalidades distritales ¿Han actualizado y cuentan con un mapa de
riesgos y peligros, donde se muestran las zonas intangibles y de mayor riesgo? ¿Se
han desarrollado, capacitado y gestionado sus planes de gestión de riesgos? ¿Han
avanzado en generar una cultura de prevención de destres? Las respuestas, no
son alentadores. Esa es la indiferencia que más mata.
Los terremotos, los movimientos sísmicos como
el de México no están lejos, rondan aquí cerquita, el Instituto Geofísico de la
Universidad Nacional de San Agustín ha lanzado la alerta de la probabilidad de un terremoto de 8 o 9
grados provenientes de la zona de Ilo –
Antofagasta y otro en de las Lomas – Atico de 7 a 7.5 grados. Sin embargo tenemos
una escasa preparación para evitar, soportar, mitigar o recuperarnos tras estos
desastres.
Lo que hace la diferencia cuando se tiene una
cultura preventiva es saber reaccionar
correctamente frente a ellos, tener la información correcta, tener los
presupuestos planificados, darse cuenta que el desastre está llegando, aumentando,
destruyendo y luego tomar decisiones correctas.
Esa es la diferencia.


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