Juan
Carlos Callacondo Velarde
Comunicador Social y Docente Universitario
Acaba de culminar con éxito la 33 versión de
la Convención Minera. Fresco, fresco se lanzó de inmediato la próxima sede del
año 2019, que volverá a ser Arequipa, capital
de la minería mundial por una semana. La minería se ha convertido en una de las
principales actividades económicas del país, es la principal fuente de ingreso para
el crecimiento económico y el desarrollo de la infraestructura y la prosperidad
de muchas empresas y micro empresas. Aunque duela aceptar, la minería en estos
momentos es la única actividad económica que mueve al país, por lo tanto
necesitamos aprender a convivir con ella.
Para muestra un botón. La convención minera
movilizó a más de 800 empresas nacionales e internacionales quienes mostraron en
1,626 stands avances tecnológicos.
Albergamos por una semana alrededor 68
mil personas (casi toda la población del
distrito de José Luis Bustamante y Rivero) proveniente de más 50 países del
mundo. Este evento minero ha dejado recursos frescos en los bolsillos de los dueños
y empresas del sector de hospedaje, alimentación, transporte, logística,
diversión, entre otros. Se estima que se movilizaron más 70 millones de dólares
en sólo una semana.
Si pues, sin duda, el dinero que mueve Arequipa
en un 90% es producto de la minería, el desarrollo de la infraestructura
pública es del canon, sobre canon y la regalías mineras. Las construcciones
privadas, los negocios y las viviendas
son movidas con los sueldos y el reparto
de utilidades pagados por Cerro Verde, Las Bambas, Toquepala, Coajone y otras
mineras de la región. Las 12 universidades privadas y la mayoría de colegios
privados tienen como principal clientes a los trabajadores o proveedores
directos e indirectos de la minería. Los grandes moles, los negocios de autos, hasta
de los prostíbulos de la ciudad son movidas con la plata de los mineros. Si
todo eso mueve la mina hay que ver como aprender a convivir con la minera, sino quedaremos inmovilizados.
Con dice Roque Benavides “con la minería se desarrollaron Canadá,
Australia, Sudáfrica, Chile, Estados Unidos” y porque no el Perú.
Muchos anti mineros, incluyéndome entre
ellos, hemos criticado que la minería nos ha generado dependencia y vivir de la
cotización del cobre en el mercado. Que este modelo extractivista, primario
exportador está agotado. Si pues, se está
agotando, y eso no depende íntegramente de los mineros, sino también del estado,
del gobierno, de la empresa privada, de cada uno de los ciudadanos a pie, que
hay veces solo nos oponemos y no planteaos modelos alternativos.
No sé, cuando aprenderemos invertir mejor la
plata que trae los minerales. Está claro que necesitamos una producción más
diversifica que produzca empleo y
transformación. No soy pro minero, pero hay mirar realidades. He aprendido en
esta semana que la minería es como un brazo potente del desarrollo, pero si no
hay cerebros para invertir mejor los recursos y generar sinergias con otros
sectores estamos perdiendo la oportunidad de promover el cambio y la sostenibilidad
que alardeamos.


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