Juan
Carlos Callacondo Velarde
Comunicador Social y Docente Universitario
La imposición de la fuerza no
es un buen camino para resolver ningún conflicto. Lo hecho por la Ministra de
Educación, el presidente del Consejo de Ministro y los gobernadores levantar la
huelga de los docentes sin la negociación con ellos representa una pisca y
grado de autoritarismo nada democrático. Forzar, amenazar a descontar y despedir
como medida de solución no dice nada bien para un gobierno democrático.
Lo que está haciendo Maduro
con Venezuela de imponer a sangre y violencia un modelo económico, social y político,
sin escuchar y concertar con su pueblo, se parece en algo a la gestión de la
ministra de educación. La única forma viable para la resolución del conflicto
es el dialogo y la concertación.
La paralización del sindicato
del magisterio que afecta a los miles de estudiantes y sus familias es
repudiable, porque la educación es un derecho fundamental que no debe
prohibirse y obstaculizarse a nadie. También es un otro hecho repudiable no
atender las exigencias y necesidades justa de los maestros y maestras de
nuestros hijos, que pasan muchas horas incluso más que los mismos padres
educando a nuestros hijos en las escuelas y colegios del país.
Imponer la fuerza del poder no
es una muestra de autoridad, sino una acción autoritaria, que a todas luces
maltrata la dignificación social de los profesores que demandan mejores remuneraciones
dignas. La ministra está tomando un camino suicida para la gestión del
gobierno, este es un reflejo político torpe en el manejo adecuado de la huelga
del SUTE.
La acción unilateral de la
ministra y los gobernadores sin negociar con los profesores en conflicto no es
para nada una acción educadora, ni política. Sino por el contrario, inyecta más
resentimiento, desconfianza a una sociedad muy golpeada por la corrupción, el reconocimiento
de la incapacidad de la clase política que gobierna el país. Sí, el sindicato,
logra resistir y doblegar las amenazas del descuento y despidos de la ministra,
entraremos a días muy peligrosos la era de PPK, porque todos los sectores
usaran el mismo camino de lucha.
La imposición de la fuerza
sobre las causas justas no educa, ni rectifica actos reñidos, sino muy por el
contrario genera resistencias, rebeldías y disconformidad. Cómo dicen las
maestras de inicial el dialogo y amor siempre son caminos más exitosos.


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