Por: Juan Carlos Callacondo Velarde
Comunicador Social y docente
universitario
Mientras pasaba por la puerta
de una aula fui atropellado violentamente por un estudiante que salía lanzado bruscamente
por sus compañeros del aula, al verme un poco desequilibrado el escolar
reaccionó y expresando; ¡qué la culpa no
era del él, sino de sus compañeros! Esperaba unas disculpas y una explicación
y no una respuesta donde se eche la culpa
a otros. En nuestro querido país estas acciones y actitudes los tenemos todos
los días, está incorporado en nuestro chip, en nuestros ADN, nunca es nuestra responsabilidad
nuestra, sino de otros.
La congresista Yeny
Vilcatoma electa por la lista fujimorista protagonizó la primera dimisión a la
filas de Fuerza Popular, algunos aplaudieron muy efusivamente desde las
tribunas y otros la criticaron
fuertemente, calificándola de tránsfuga. Vilcotoma el último viernes abandonó llorando
el conclave del grupo parlamentario fujimorista
donde la citaron para que muestre
las pruebas de sus imputaciones como parte del proceso disciplinario. Luego a
través de una radio de alcance nacional manifestó su renuncia y culpó de su
retiro a los congresistas Héctor Becerril y Úrsula Letona, es
decir, una vez más se repite la historia que la responsabilidad no es de ella
sino la culpa es de la vaca.
Lo hecho por Vilcatoma es
deplorable porque atenta contra la alicaída credibilidad que ofrecen los
partidos políticos y alienta el transfuguismo político. Ya no se trata por el gusto de la congresista sino su representación,
su elección que fue hecha en función a un partido y una propuesta de gobierno.
La congresista sabía dónde se metía y con quienes se metía. Así que la responsabilidad
es absolutamente es de ella y sus electores merecen una disculpa y una explicación
pública, por haber la despojado y defraudado en su voto.
Esta renuncia también nuestra
la fragilidad de los partidos políticos y la poca seriedad que le ponen al
momento de armar las listas parlamentarias donde no se ve el criterio de
formación política, el liderazgo y representación política, sino cuánta plata
tienen para la campaña, cuantos votos suman, cuan mediático es el candidato.
Seguro que este no será la primera renuncia, sino el primero de muchos que se vienen. Así como se mueve las
aguas en la filas PPK y también el Frente Amplio donde ya se mostraron las
fuertes contradicciones internas.
El transfuguismo es una de
las características típicas de nuestro congreso, fenómeno que no se da en otros
poderes legislativos del mundo. El transfuguismo fue incorporado como tendencia
en el gobierno de Alberto Fujimori donde 19 congresistas se alinearon con el
fujimorismo e igual pasó en los
gobiernos de Toledo, García y Ollanta. Como dice Tanaka solo en este maravilloso
país existen; partidos sin políticos y políticos
sin partidos y luego disfrutamos de los tránsfugas políticos.
Tener un congreso desacreditado,
con tránsfugas y problemas de moral, es responsabilidad de nosotros los
electores por haber votado por personas poco serias e incoherentes.


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