Publicado por
Juan Carlos Callacondo Velarde
FIN
DEL MUNDO
Juan Carlos Callacondo Velarde
Si hoy fuera el último día de
nuestra existencia ¿Cómo sería esa imagen, esa fotografía que rememore estos instantes? Un mundo donde el más vivo, el más mosca, el
avispado, es un vacan, chévere y gracias a esta cualidad y habilidad
desarrollada tiene éxito, plata, fama, fortuna, reconocimiento social hasta
preferencia electoral. Ese vivo, que hoy es político, jefe, dirigente, invasor
de tierras, líder de diferentes asociaciones y que vive cómodo de las cuotas paupérrimas
mensuales, ese vivo que tiene capacidad de influencia, negociación, decisión y
complicidad con el presidente regional con el que celebra pactos secretos y
tienen de monigotes algunos alcaldes. Ese es el modelo, el prototipo que
gobierna los últimos minutos de la vida. Mientras los pocos ciudadanos somos
vistos como bobos, tontos, inútiles como lo sentencia el refrán; “el vivo vive del
sonso y sonso de su trabajo”.
Este es el mundo que debe acabar,
aquí debe existir un fin, debe alinearse los planetas, para que la autoridad es
no sea corrupta, el policía deje ser prepotente y aprovechado, al
vendedor deje de ser un embaucador, el banquero un ladrón, el empresario un bolsillero,
el periodista un gran mentiroso e hipócrita, el abogado un gran ladrón, el
maestro un incapaz, el fabricante un gran contaminador, al transportista un
asesino en serie, el político una gran timador, el padre un tirano violento. Mi
abuela decía; “cuando uno sabe cuándo va morir tiene capacidad de
arrepentimiento y transformación”.
Este es
el mundo que todos hicimos o dejamos de hacer. Donde la pobreza y la corrupción
son el cáncer que nos mata día a día, este el mundo donde la contaminación provocará
el verdadero fin del mundo, donde el calentamiento global no solo es
un pensamiento aterrador, sino real. Este es el mundo donde nos alimentamos con comida
chatarra que nos destruye, este es mundo donde todos los días no envenenamos le
mente con imágenes de violencia y muerte
provocados por la televisión. Estos son los días donde las mismas
leyes son más flexibles para proteger a las grandes empresas, este es el mundo
donde los padres de la patria se suben los sueldos hasta los 32 mil mensuales y
se pagan 16 sueldos al año. Este el Perú del fin del mundo donde las mafias
gobiernan los municipios, los gobiernos regionales y el estado pensando que es democracia
viva.
Como somos vivos, sobrevivimos al fin del mundo, el
fin del mundo se nos escapa no sé porque,
aun seguimos vivos y seguiremos por muuuchos años más, tenemos la oportunidad
de cambiar, transformarnos, recuperar nuestra dignidad aunque sea lo
último que hagamos antes del Apocalipsis final.
Nuestros gobernantes
deben
entender que la manera de
evitar el fin del mundo es educando,
garantizando derechos, creando empleo, formando ciudadanos, conservando el
medio ambiente, previniendo la salud, conviviendo en democracia y paz. Como pasaran estos días
apocalípticos, vendrá la Navidad, aunque esa de noche volverá la paz, la armonía,
la felicidad. Si no pasara, si no haya cambios, entonces que venga el fin del
mundo.
0 comentarios:
Publicar un comentario