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viernes, 21 de diciembre de 2012

FIN DEL MUNDO



FIN DEL MUNDO

Juan Carlos Callacondo Velarde

Si hoy fuera el último día de nuestra existencia ¿Cómo sería esa imagen, esa fotografía que rememore estos  instantes?  Un mundo donde el más vivo, el más mosca, el avispado, es un vacan, chévere y gracias a esta cualidad y habilidad desarrollada tiene éxito, plata, fama, fortuna, reconocimiento social hasta preferencia electoral. Ese vivo, que hoy es político, jefe, dirigente, invasor de tierras, líder de diferentes asociaciones y que vive cómodo de las cuotas paupérrimas mensuales, ese vivo que tiene capacidad de influencia, negociación, decisión y complicidad con el presidente regional con el que celebra pactos secretos y tienen de monigotes algunos alcaldes. Ese es el modelo, el prototipo que gobierna los últimos minutos de la vida. Mientras los pocos ciudadanos somos vistos como bobos, tontos, inútiles como lo sentencia el refrán; “el vivo vive del sonso y sonso de su trabajo”.
Este es el mundo que debe acabar, aquí debe existir un fin, debe alinearse los planetas, para que la autoridad es no sea corrupta, el policía deje ser prepotente y aprovechado, al vendedor deje de ser un embaucador, el banquero un ladrón, el empresario un bolsillero, el periodista un gran mentiroso e hipócrita, el abogado un gran ladrón, el maestro un incapaz, el fabricante un gran contaminador, al transportista un asesino en serie, el político una gran timador, el padre un tirano violento. Mi abuela decía; “cuando uno sabe cuándo va morir tiene capacidad de arrepentimiento y transformación”.
Este es el mundo que todos hicimos o dejamos de hacer. Donde la pobreza y la corrupción son el cáncer que nos mata día a día, este el mundo donde la contaminación provocará el verdadero fin del mundo, donde el calentamiento global no solo es un pensamiento aterrador, sino real. Este es el mundo donde nos alimentamos con comida chatarra que nos destruye, este es mundo donde todos los días no envenenamos le mente con imágenes de violencia y muerte  provocados por la televisión. Estos son los días donde las mismas leyes son más flexibles para proteger a las grandes empresas, este es el mundo donde los padres de la patria se suben los sueldos hasta los 32 mil mensuales y se pagan 16 sueldos al año. Este el Perú del fin del mundo donde las mafias gobiernan los municipios, los gobiernos regionales y el estado pensando que es democracia viva.
Como  somos vivos, sobrevivimos al fin del mundo, el fin del mundo se nos escapa  no sé porque, aun seguimos vivos y seguiremos por muuuchos años más, tenemos la oportunidad de cambiar, transformarnos,  recuperar nuestra dignidad aunque sea lo último que hagamos antes del Apocalipsis final. Nuestros gobernantes deben entender que la manera de evitar el fin del mundo es educando, garantizando derechos, creando empleo, formando ciudadanos, conservando el medio ambiente, previniendo la salud, conviviendo en democracia y paz. Como pasaran estos días apocalípticos, vendrá la Navidad, aunque esa de noche volverá la paz, la armonía, la felicidad. Si no pasara, si no haya cambios, entonces que venga el fin del mundo.

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