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viernes, 7 de diciembre de 2012

A TOMAR LAS CALLES



Juan Carlos Callacondo Velarde

Esta semana el colectivo de jóvenes ARBOLEREN que tienen como propósito recuperar espacios públicos para la vida en comunidad,  en una buena iniciativa o coincidencia oportuna o intencional incidencia ha provocado el cambio de uso y recuperación del cruce de Cayma. Esta experiencia, es una demostración extraordinaria de rescatar los espacios públicos para ponerlos a favor de la calidad de vida de las personas, que debemos aprender todos los arequipeños.  Poner la cultura versus  carros, plantas por llantas, vida por cemento,  armonía  por caos, es un atrevimiento para aplaudir de pie. En este cruce, que es el corazón de la zona comercial más importante de Arequipa en horas punta  transitan más de 9 mil personas, allí donde los carros eran más importantes ahora puede verse una exposición de primer nivel como es el Salón Internacional del Humor Gráfico promovido por una excelente artista arequipeño como es Omar Zevallos.
Esta actitud valiente, insistente, esforzada y corajuda liderada por Alonso Ortiz y Mateo Eta y su grupo de jóvenes de fuertes convicciones sociales  deben hacernos reflexionar y reorganizar nuestros esquemas mentales para ver la calle, los parques, las plazas, la ciudad como un lugar  prioritario para las personas. En algún momento fatal de la vida perdimos nuestro espacio en la calle, el parque, las losas deportivas, las avenidas, la campiña; nos ha ganado el cemento, el fierro, los carros, obras que reeligen alcaldes, la inseguridad, la basura, el meadero y la mala planificación de la ciudad.  Es hora de echarnos a  recuperarlos para la vida en comunidad y asegurando ambientes saludables y ecológicos para nosotros y nuestros hijos.
Recuperar un espacio público debe ser una política pública de urbanismos y salud pública de primera prioridad en los gobiernos locales y una práctica comunitaria de todos nosotros. Los espacios públicos son de todos los ciudadanos, necesitamos recuperarlos, cuidarlos, no solo para que estén bonitos sino para aminorar el impacto de los grandes problemas que nosotros mismos generamos. El espacio público debe ser primero para la gente y después para el auto y otras vanidades. Hemos perdido los parques, plazas para que sean encerradas por las rejas, hemos perdido las calles para que sean playas públicas de estacionamiento, hemos perdido las losas deportivas  por una vida sedentaria  y malos hábitos saludables, estamos perdiendo la campiña por la necesidad de viviendas, estamos perdiendo la calidad de nuestra vidas por nuestra actitudes pasivas y conformistas.
Hay que salir a tomar los parques, las plazas, las calles, las losas deportivas abrirlas para usarlas, necesitamos estos espacios para ser más humanos. Los espacios públicos recuperados nos permiten  generar más vida, más alegría,  posibilita convivir en comunidad, promueven identidades colectivas, sirven para entablar lazos de amistad con nuestros  vecinos,  para recuperar más áreas verdes  que ayuden a la descontaminación de la ciudad, para que las familias y los niños  tengan zonas de entretenimiento y esparcimiento. Recuperar estos espacios públicos ayudan a disminuir los índices de delincuencia que pueda existir en un barrio, permiten que la vida en familia se concrete y la vida comunitaria también. Está comprobado que en los espacios públicos de alta calidad, la gente tiende a ayudarse y se sienten más seguros.
Recuperar el espacio público es  una contribución a la movilidad, salud, e interacción social de la población, hagamos algo para que así sea.

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