Juan Carlos Callacondo Velarde
En Cayma se vive un duelo aparte entre; los jóvenes
indignados que están en contra de una ordenanza que libera el consumo hasta las
2 de la mañana y un grupo de regidores
que han perdido el juicio y la buena razón. Este es un contrapunteo entre tener
una vida sin alcohol y drogas versus y
una vida sana, entre el caos y el desorden,
entre la corrupción y la
transparencia, entre jóvenes con ansias de libertad y viejos llenos de vicios y
mañas, es la dualidad permanente entre el bien y el mal. También, entre el interés privado y el interés
público.
Desde hace unos
cuantos meses atrás moll Real Plaza
ubicado en la Av. ejercito vino tramitando la apertura de sus puertas las 24
horas, esta es una buena idea para que
todos los consumidores tengan más oportunidades de compra. Es más, así la
Arequipa tranquila y tradicional está más cerca de la grandes ciudades
cosmopolitas donde la vida no se detiene
ni por las noches. En esta súper tienda también se ha anunciado la
presencia de la discoteca Aura,
famosa junto a la Gótica en Lima por su
atención de toda la noche y sus actos de discriminación racista.
En fin, no habría
problemas si fuera todo transparente, sino casualmente y causalmente un grupo de regidores del municipio de Cayma
se auto convocaron para aprobar una ordenanza por el cual se reemplaza la venta
de licor de las 10 de la noche hasta la 2 de la mañana en establecimientos como
el que está en proceso de apertura. Esta acción motiva no solo la reacción de
una juventud consciente en contra de la venta indiscriminada del licor, sino un
repudio a los presuntos síntomas de corrupción e inmoralidad que se huele a la
distancia y de igual forma este es un rechazo al uso abusivo del poder
económico de un grupo de empresarios que perdieron la ética y la racionalidad.
Anda tan mal este Moll en credibilidad social, que habría presentado firma de
pobladores de zonas urbano marginales
que no viven en la zona ni usan los servicios de la supertienda como
requisitos para la autorización de su licencia, como denunció el teniente
alcalde de Cayma.
Las motivaciones de
la ordenanza borracha como denominó una diario local tiene como sustento traer
el turismo y allí nos caben muchas interrogantes, seguro al igual que los
jóvenes indignados de Cayma ¿Desde
cuándo la venta del licor es una buena estrategia para atraer el turismo?,
¿Existe alguna motivación directa o
indirecta con la próxima apertura de esta discoteca y la aprobación de esta
ordenanza?, ¿Quién fiscaliza la corrupción de los regidores?, ¿Hasta dónde el
interés privado puede desafiar la ética del buen vivir y la corrupción de los valores?
Definitivamente este hecho linda con contra la ética de lo privado
contra los público. Los intereses privados no pueden imponerse a patadas en
contra los valores y el bien común y colectivo como es vivir en paz y armonía

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