Escribe: Juan Carlos Callacondo Velarde | Opinión - 08 sep 2012
Desde el pasado miércoles los colegios públicos del país se
encuentran en huelga indefinida por mejores salarios y una oposición
abierta a la aprobación de la nueva Ley de Reforma Magisterial. Esta
nueva huelga tiene paralizado al 60% de escolares que reciben el
servicio gratuito del estado en escuelas y colegios de condiciones
paupérrimas de los sectores más pobres del estado peruano. Esta es una
huelga que en lugar de provocar un respaldo en la percepción de la
población, está generando reacciones en contra. El SUTEP se está
atentando contra sí mismo, está haciendo llover sobre mojado, se está
lanzando piedras sobre su techo de vidrio.
Sin duda, el derecho a la educación pública y gratuita es un tema muy
sensible y abandonado por los gobiernos de turno. Seguro que los
defensores y dirigentes del SUTEP expresaran que no es responsabilidad
de los maestros los grandes problemas de la educación, sino del estado,
con el que todos estamos de acuerdo. Sin embargo, en el imaginario de la
población, el SUTEP es el enemigo de los avances que se plantean en
educación, desde la reforma educativa de Juan Velasco Alvarado. El SUTEP
es el responsable que los niños y niñas de la escuela sean los
penúltimos y últimos en las evaluaciones que se hacen a nivel mundial y
a nivel nacional. El SUTEP representa el principal problema de la
educación peruana como expresa el vice ministro de educación Martín
Vegas. EL SUTEP pareciera ser sinónimo de la mala educación.
No son los maestros y maestras del Perú quienes sean los malos de
educación, sino, el SUTEP que es un sindicato secuestrado por el
partido paquidérmico radical Patria Roja, quienes desde el SUTEP
irradian toda sus plataforma e ideología política ultra. Han convertido
este sindicato en una dependencia parasitaria entre la derrama
magisterial, la lucha de los maestros y sus ansias de poder.
¿Quién pierde más con la paralización indefinida del SUTEP? , sin
duda las familias más pobres del país, la escuela pública, el país, el
40% de la población más pobre del Perú. Mientras una buena parte de los
ciudadanos que tienen un trabajo asegurado e ingresos económicos
suficientes, tienen a sus hijos en la escuela privada, inclusive el 90%
de profesores que están actualmente en huelga, han optado por asegurar
la educación de sus hijos lejos del SUTEP. No se puede maltratar más a
la educación pública de esta forma, nadie en una buena lógica pueda
matar de hambre al niño desnutrido, nadie puede abandonar al enfermo
para que muera. Pero el SUTEP si lo está haciendo, está matando la
escuela pública, está matando la imagen social de los maestros. No
estamos en contra de los profesores y maestros del Perú, sino de un
SUTEP enfermo y secuestrado que está haciendo daño a la educación
peruana.
El SUTEP como sindicato y los profesores de alta vocación social
necesitan ser más creativos e innovadores para protestar y hacerse
escuchar con la patronal. Estas huelgas clásicas y tradicionales donde
se deja solo de trabajar nos conducen a ningún sitio y ninguna
reivindicación digna. Solo nos conduce a más pobreza y a más
subdesarrollo.
El SUTEP necesita renovarse, cambiar de esquemas mentales,
reinventarse para seguir siendo el sindicato que enseñe a como
conquistar sus derechos, siendo más creativos, innovadores de acuerdo a
estos nuevos tiempos y la mentalidad de los nuevos ciudadanos de la post
modernidad. Heráclito de Éfeso dijo: Todo fluye, todo cambia nada
permanece.
(*) http://educacion-politica.blogspot.com/

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