Vivir en
emergencia
Juan Carlos Callacondo Velarde
Las
intensas lluvias que caen en nuestra región ha generado que estamos viviendo
días de emergencia, el gobierno central ha determinado que se pude acceder a los fondos de más de 500 millones
de nuevos soles, destinados para atender urgencias por desastres naturales, los
gobiernos local y regionales deben declarar en emergencia y acudir de
inmediato para atender los desastres ocurridos. Estas emergencias una vez más nos
muestran la fragilidad y la vulnerabilidad
de una cultura de prevención ante los
desastres naturales.
Arequipa
no esta preparada, ni construida para
enfrentar desastres naturales las lluvias torrenciales han dejado colapsado todos
los servicios básicos de agua y desagüe, se han generado perdidas de miles
hectáreas de cultivos sobre la riveras de los diferentes ríos y torrenteras y
muchas casas en situación de desmoronamiento. Para el Gobierno Regional de
Arequipa solo se estima que los daños hasta ahora alcanzan los 24 millones de
soles, considero que deben ser mucho más altos. Estas lluvias estuvieron ya
alertadas por pronósticos de SENAMI y
centros científicos, de igual forma existe muchas investigaciones a nivel
nacional donde se expresan que los eventos hidrometeorológicos constituyen el 85%
de los desastres naturales que ocurren en el país y en todo el mundo y no hicimos
absolutamente nada por disminuir el impactos de los desastres naturales.
La
vulnerabilidad ante desastres naturales es un problema de salud pública y de
bienestar. Es poco lo que se puede hacer para prevenir las lluvias excesivas,
pero hay soluciones menos costosas y más efectivas como es implementar
estrategias de Gestión de la Reducción del Riesgo que deben constituir un eje transversal en las
decisiones políticas y la construcción de toda infraestructura. Todos debemos
de saber que las acciones de prevención, mitigación, y preparación así como
la concientización y la educación del público pueden salvarnos
la vida.
Es
posible que Arequipa este mas preparado ante los sismos y no los desastres de lluvias intensas, tener una cultura
preventiva es tener una preparación para reducir daños, estas lluvias no puso
al desnudo situaciones muy sencillas que por norma elemental debemos de
considerar en todas las construcciones, por ejemplo como se pudo asfaltar vías
sin sistemas de drenaje y alcantarillado, incluso sin veredas que muchos de
ellos ahora requieren un reasaltado, como dejamos que algunos vecinos invadan
vivan en torrenteras, como es posible que no se haya ejecutado un presupuesto
de 20 millones para reforzar y ensanchar el cause de los ríos, como es
posible que no se ha limpiado las sequías y canales de regadíos, como es
posible que en los municipios los fondos de Defensa Civil no se hayan invertido
en la prevención.
Es
posible que luego de estos desastres se
cuantifique monetariamente la magnitud
de los daños y digamos muchas cosas, pero también estamos seguro al poco tiempo
el asunto parezcas olvidado y de nuevo no se incorpore dentro de las decisiones
políticas y acciones de vulnerabilidad y
la gestión de riesgo.

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