100 DIAS DE NACIONALISMO 0 MAS DE LOS MISMO
Juan Carlos Callacondo Velarde
Pasaron
los primeros 100 días de poder del presidente Ollanta Humala, seguro que es
altamente complicado intentar desarrollar
mucho años de campaña en los primeros días de gestión y mucho mas
difícil traducir los más de 500 años de
opresión, desde desesperanza, exclusión y marginación de los votos que lo
llevaron al sillón presidencial. Los que creemos en los cambios aún tenemos la
esperanza de que nuestro futuro cambie, aun tenemos la ilusión que los pobres
del país no se mueran de hambre,
desnutrición, tuberculosis, violencia,
corrupción y desorden.
Al
iniciar la gestión de Humala los principales líderes de oposición y algunos paladines
de opinión pública consideraban que era el inicio de una suerte de juicio
final, de Apocalipsis. Humala ganó las
elecciones con el 51,4% de votos de
peruanos que creyeron una gestión nacionalista, que hasta el día de hoy aún no
se entiende, si esto es una opción política de la tradicional división de
derecha o izquierda o una nueva opción post moderna o simplemente una opción
oportunista electoral. Luego de estos 100 días según la encuesta de Ipsos-Apoyo
el presidente Humala tiene un 62% de
popularidad, muy parecido a los 100 días de Alan García.
Los
principales elogios y logros que recibe los primeros 100 días son las
políticas de mantener el rumbo macroeconómico, la agencia Standard & Poor's
subió la calificación crediticia de Perú, colocándola en un escalón más dentro
del grado de inversión, esto gracias al trabajo sostenido del Ministerio de Economía y Finanzas. Otra buena señal vino
para los bolsillos de los trabajadores incrementar el salario mínimo vital a
675 soles y la segunda etapa en el mes
de enero del 2012. Otro punto a favor
del gobierno es el rápido acuerdo alcanzado con las empresas mineras para
implementar un gravamen minero, estimado en 3 mil millones de soles
adicionales, aunque el monto real como
dicen los expertos dependerá de los mercados internacionales y se conocerá
recién el año que viene.
En
esta primera evaluación también inclina la balanza a favor del gobierno la
promulgación de la Ley
de Consulta Previa a las Comunidades Indígenas y Pueblos Originarios del que
aún se espera su respectivo reglamento. Junto a este proceso también se
visualiza la apuesta de planes sociales y de inclusión para el que
ha creado el Ministerio de Desarrollo e Inclusión Social.
Las
mayores críticas vinieron por su
hermético estilo, lejos de los medios y las conferencias de prensa y la
composición de un gabinete de Ministros "ortodoxos" especialmente en
economía, con ministros más militantes y populista de la izquierda en las carteras sociales, el lado más
vulnerado vino por los duros
cuestionamientos contra el Vicepresidente Omar Chehade, acusado de tráfico de
influencias y las sombras del pasado de
sus congresistas.
Sin
embargo, los primeros indicios de estos cien días muestra
que no hay intenciones para reformar los programas sociales, aun no se
define como debemos entender la famosa palabra inclusión, por ejemplo en educación, en salud y empleo. Si inclusión
social es tener programas asistencialista como pensión 65, Cuna más y las
tradicionales como vaso de leche, que
generan dádivas, dependencia y
benefician a adeptos políticos y reproducen el circulo vicioso de la pobreza,
será un gobierno de lo mismo. Por que esta claro, que los programas sociales
alivian la pobreza, compensan algún déficit momentáneo. Solo se reduce la
pobreza y la inclusión cuando los peruanos tengan para cubrir su canasta básica
de consumo a través de un empleo digno generado por la inversión pública o
privada a través un salario decente.

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