Por: Juan Carlos Callacondo Velarde
Comunicador Social y docente
universitario
Esta semana asumió el poder
el presidente que nos llevará a nuestro bicentenario. El año 2021 para el país
es un año simbólico y estratégico donde cumplirse con muchas metas nacionales y
permitirnos gritar nuestra segunda independencia y libertad. La población peruana
ha decidido mayoritariamente que el
presidente que deben enfrentar los retos de este bicentenario es Pedro Pablo Kuczynski,
como el mismo dijo “quien conduce el carro del poder” es precisamente es él.
El primer mandatario al
asumir el poder anunció los 6 ejes centrales sobre los que conducirá su gestión,
los mismos todos escuchamos claro y diáfanamente que serán su prioridad de aquí
para delante; agua y desagües las 24 horas, educación pública de calidad para
que un pueblo educado nunca se vuelva equivocar,
servicios de salud sensible al enfermo, formalizar al país informal, construir
infraestructura eliminando todos obstáculos para la inversión privada, librar
del país de la corrupción y la inseguridad. Para muchos estos anuncios son técnicos
y muy equilibrados como PKK, que es más técnico
que político.
PPK no dijo nada nuevo, todo
lo que anunció esta ya escrito en blanco y negro en el Plan Bicentenario, en ese
documento estratégico que el estado peruano tiene formulado desde año 2011 está
ya escrita la partitura de su nuevo baile que estreno en la parada militar. El famoso
Plan Bicentenario es mucho más ambicioso y alta en metas de que los primeros
anuncios de PPK, este documento que es nuevo plan de ruta y profesa que al año 2021 los 33 millones de
peruanos no tendrá extrema pobreza, desnutrición, desempleo, mortalidad infantil
y analfabetismos, que nuestros el
ingreso per cápita debe estar oscilando entre
8 a 10 mil dólares, el ingreso Producto Bruto Interno de duplicarse, las exportaciones debe cuadruplicarse,
el crecimiento económico anual debe ser de 6%. El pueblo peruano siempre es
juicioso y ambicioso lo único hizo buscar quien podría hacerlo y el elegido fue
PPK.
El reto en educación según
el mencionado Plan Bicentenario no solo que los docentes y estudiantes le den
prioridad a las lenguas, la educación cívica y las artes, sino realmente
triplicar la inversión anual por estudiantes, que es una verdadera alternativa
a nuestra mala calidad educativa, actualmente se gasta 1,100 dólares anuales
por estudiante, cuando los países en vías y desarrollo nuestra que su capital
humano le cuesta entre 8 a 12 mil dólares. Nuestra meta según el Plan Bicentenario
expresa que debe invertirse mínimamente 5,000 dólares per cápita por estudiante y eso
significa invertir no menos del 5% del PBI en educación. Así no tendremos maestros
quejosos por malos sueldos, ni aulas y mobiliarios que corresponden a la primera guerra mundial.
En campo de la salud
realmente todos estamos enfermos, porque la salud preventiva promocional nunca
estuvo en nuestra infancia y en nuestra juventud, hasta ahora en pleno 2016 la
cobertura de los seguros de salud para la primera infancia solo cubre el 35%, la meta al 2021 es tener el 100% de
niños y niñas con seguros de salud, del tal forma se reduzca la desnutrición y anemia que son
signos sensibles de la enfermedad de la pobreza y extrema pobreza.
Deseo y debo tener esperanza y expectativa igual que la mayoría de los peruanos, que la
experiencia y maña de nuestros presidente más longevo que nos coloque
realmente en una sociedad moderna, justa, equitativa y solidaria, sino fuera así
todos nos juntos nos iremos juntos realmente al carajo.


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