POS FIESTA
Juan Carlos Callacondo Velarde
Estas
fiestas de Arequipa tal vez no fueron
las más emotivas, las más alegres, existe una sensación de insatisfacción, de
incumpliendo, de que pudo ser mejor. Como a muchos nos pasa en nuestros
cumpleaños, cuando no tenemos logros que celebrar, solo atinamos a decir, año más que importa. Pues sin duda todos
esperamos novedades, innovaciones, obras, nuevos mensajes, buenos regalos,
buenos augurios para festejar las fiestas, y no vino de ningún lado. Hace mucho
que en Arequipa vivimos las mismas rutinas (como
son serenatas, el corso de la amistad,
la FIA, el concurso de Tunas, Festidanzas, ya no pasa nada) es hora de hacer
cambios.
El
alcalde provincial no llegó concluir las
obras de envergadura, los intercambios viales están en proceso de construcción,
descuido que generó caos, confusión cólera en la circulación del norte al sur
en estas fiestas. El Sistema Integral de Transporte SIT solo está en ideas, en
promesas desde hace 20 años por la incapacidad de nuestros alcaldes. El
balneario de Tingo solo se presentó en algunas fotografías mostrándonos la posible marca de nuestro futuro
pos moderno. De lo único que hizo gala el municipio provincial fue las bellas artes en el Patio Puno que para
mucho el domo verde muestra lo verde que esta esta gestión. Pues sin duda, solo tenemos más cemento y
fierro en pequeña e invisibles obras, seguro que resuelve necesidades más no los
problemas más sentidos por el millón de habitantes de una ciudad ferviente y
ávida de cambios. Incluso eso refleja el discurso central del alcalde que no
fue optimista, solo fue para pedir
disculpas y victimizarse con un querrán
matarme pero no podrán.
Tampoco
las novedades vinieron por parte del gobierno regional, hace mucho tiempo no
sabemos en qué va, las últimas noticias de ayer
decían la necesidad de construir
el puente Chilina, Majes Siguas II, está bien que su presidente este de
vacaciones y restableciendo de salud. El gobierno regional como instancia de
gobierno no puede seguir los esos mismos pasos.
Humala
se corrió de Arequipa, arrugo en venir, algunos
tímidamente anunciaron que venía, final decidió ir hasta Huánuco. Él sabe y
sabía que con Arequipa no se juega. En su primer año de gobierno pues no tiene ningún anuncio
importante, ninguna promesa cumplida o por cumplirse, más bien tiene muchas explicaciones que dar sobre sus
promesas, sobre su giro hacia la derecha. Después de este desplante seguro que
sufrirá mucho en acercarse con este pueblo que siempre es generoso con la gente
que le quiere y trabaja por ella y contestario, rebelde con
presidentes que lo tratan con la diferencia y la mentira.
Tal vez lo único bonito que nos deja la fiesta es el
Concierto de Música de Arequipa promovida por el Gobierno Regional y la Tradicional
Entrada de Ccapo de Cayma que nos ha revivido, removido, contagiado la alegría
de ser arequipeño. Aun no se ha modificado este sentimiento volcánico sino ha crecido más que nunca somos más arequipeño y nada nos
doblegará mientras miremos con óptimos
nuestro futuro. El próximo año seguro que será mejor

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