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lunes, 9 de abril de 2012

¿A cocachos aprendí?

¿A cocachos aprendí?


Juan Carlos Callacondo Velarde

http://educacion-politica.blogspot.com/



Quien no recuerda estas décimas que decía: “A cocachos aprendí mi labor de colegial… Yo creo que la palmeta la inventaron para mí, de la vez que una rompí me apodaron mano de fierro”. Muchos de nuestros padres, abuelos los recitaba como testimonio y orgullo de aprendizaje y corrección donde el “golpe” “pena”, “padecimiento”, “tormento”, “sufrimiento” y “la violencia” era considerada como método de enseñanza y convivencia. Sin embargo sin ir lejos en pleno albor del siglo XXI hay muchos salvajes llamados auxiliares de educación, profesores y profesoras tradicionales con un palo o un registro de evaluación en las manos pretender formar a niños y adolescentes, nadie aprende por la fuerza por chantaje o violencia. Estas acciones son métodos vedados que solo esconden la incapacidad y la frustración profesional.



La escuela tiene una fuerte tradición antes y ahora de considerar el castigo como uno dispositivos correctivo, como un fin social que le permita la formación de hábitos de obediencia, disciplina y trabajo, sin embargo este supuesto en estos tiempos ya no debería tener esa misma magnitud, las investigaciones psicológicas y pedagógicas nos muestra que los diferentes modos de castigo constituyen formas de violencia que atentan contra la formación de niños y adolescentes y este se reproduce en la vida diaria como violencia familiar e inseguridad ciudadana.



Estas formas de ver nuestra convivencia deben de cambiar, este fin de semana el Consejo de Ministros aprobó un proyecto de ley que prohíbe la aplicación de toda medida correctiva que atenta contra la integridad física a todos los menores de edad, en el hogar, la escuela y en cualquier otro ámbito del país, es decir se hace un buen salto de la prohibición a la sanción. Esta iniciativa de ley se debe aplaudir y se requiere que se apruebe de inmediato en el Congreso de la República, ya esperamos con la promulgación de la ley quede totalmente prohibido el castigo físico y psicológico como medida correctiva en la escuela, en la casa, en barrio y en la comunidad.



La escuela, los padres y sociedad ya no tendrán escapatoria ni justificación de controlar la conducta de sus hijos usando el castigo físico o psicológico como medio correctivo, ya no podrán ocasionar intencionalmente un padecimiento moral o físico como una fuerza intermediaria para estimular la conciencia con facilidad sino podrían ser simplemente denunciados y estar luego en los tribunales. Esta ley no es la primera en el mundo, más bien somos los últimos que estamos entrando en esta lógica de eliminar el castigo, algunos países de la región como Uruguay, Venezuela y Costa Rica que ya tienen leyes expresamente prohíben todo tipo de castigo físico y humillante como mecanismo de corrección



La escuela y las familias tienen el reto de usar estrategias y herramientas de la inteligencia emocional y la formación de habilidades sociales para construir un sistema de vida familiar y escolar más democrática y creativa.

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