A la opinión pública
Juan Carlos Callacondo Velarde
Esta
semana la noticia nuevamente estuvo en el Congreso de la Republica, el
controvertido congresista Omar Chehade
renuncio a la segunda vicepresidencia y luego la comisión permanente del congreso lo dejó libre por un voto en la acusación de
patrocinio ilegal y de esta manera también se salvo de ser desaforado del
congreso. El presidente del congreso
como para remediar el caso ha decido devolver el expediente de acusación
a la fiscalía para que siga con la investigación. El nuevo debate
público se centrará en levantar o no la
inmunidad parlamentaria para que sea
juzgado como todos los acusados. Por otro lado los medios de comunicación masiva
nuevamente han dedicado muchas páginas y muchas horas para contarnos los sucesos
anecdóticos del congreso de la república.
Este
nuevo caso debe permitirnos reflexionar sobre algunos temas de fondo como son
la representación política, la opinión pública y el rol de los medios de
comunicación. Los congresista, los consejeros, los regidores y entre otros cargos políticos tienen
delegado la facultad de representarnos
para que ellos en lugar nuestro analicen,
decidan y resuelvan, por un tiempo determinado todo los asuntos públicos. Esta
representación es una autorización legítima y pública que requiere
una conexión permanente, un dialogo de doble direccionalidad entre los representados
y los representantes. Esta relación que es lógica e ideal que nunca se dado,
tampoco se podrá dar sino existe un pleno ejercicio de nuestra democracia y
nuestra ciudadanía. La representación política no significa libre albedrío de
dejar hacer y dejar pasar, nuestros representantes tienen deber ético de buscar
y encontrar los canales, los medios, los mecanismos mediante los cuales rindan
cuentas y recojan nuestras necesidades, nuestros intereses cotidianamente. Es
nuestro derecho como electores y ciudadanos es exigir que así sea.
Una
forma de estar en sintonía con el pueblo
es escuchar lo que dice la opinión pública, la opinión publica no es el chisme,
el escándalo o la encuesta de opinión del fin de mes, sino son la construcción
de consensos, el diálogo racional, plural y sin manipulaciones de ningún tipo,
el pensamiento del conjunto de los ciudadanos sobre las cuestiones que suscitan
el interés general o son motivo de la administración pública. Los principales actores
para colocar estos temas son los medios de comunicación. La radio, la
televisión y los periódicos de circulación nacional han perdido el interés por
la opinión pública real o critica, se han alejado de hablar de un estado
democrático auténtico, de una educación cívica y ciudadana, muchos se han
convertido en comerciantes y ambulantes mercachifles que tienen el interés de
ganar unos centavos con las portadas de mujeres desnudas, noticias
sensacionalista de violencia, muerte o el
chisme de comadres, o simplemente camuflar
sus inversiones y poderes
económicos en la seudo opinión pública o manipulada que nos
muestra grandes los noticieros de
televisión y periódicos de circulación
nacional.
Necesitamos
generar y construir más espacios democráticos donde la opinión, el análisis y
participación permitan mediaciones críticas en la comunicación política para
salir de la crisis de representación y
derrotar esta época de vacíos de contenidos.

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