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lunes, 23 de enero de 2012

A la opinión pública


 A la opinión pública

Juan Carlos Callacondo Velarde


Esta semana la noticia nuevamente estuvo en el Congreso de la Republica, el controvertido congresista Omar Chehade  renuncio a la segunda vicepresidencia y luego la comisión  permanente del congreso  lo dejó libre por un voto en la acusación de patrocinio ilegal y de esta manera también se salvo de ser desaforado del congreso.  El presidente del congreso como para remediar el caso ha decido devolver el expediente  de acusación  a la fiscalía para que siga con la investigación. El nuevo debate público se centrará en levantar  o no la inmunidad parlamentaria para  que sea juzgado como todos los acusados. Por otro lado los medios de comunicación masiva nuevamente han dedicado muchas páginas y  muchas horas para contarnos los sucesos anecdóticos del congreso de la república.

Este nuevo caso debe permitirnos reflexionar sobre algunos temas de fondo como son la representación política, la opinión pública y el rol de los medios de comunicación. Los congresista, los consejeros, los regidores  y entre otros cargos políticos tienen delegado  la facultad de representarnos para que ellos  en lugar nuestro analicen, decidan y resuelvan, por un tiempo determinado todo los asuntos públicos. Esta representación es una autorización legítima y pública  que requiere  una conexión permanente, un dialogo de doble direccionalidad entre los representados y los representantes. Esta relación que es lógica e ideal que nunca se dado, tampoco se podrá dar sino existe un pleno ejercicio de nuestra democracia y nuestra ciudadanía. La representación política no significa libre albedrío de dejar hacer y dejar pasar, nuestros representantes tienen deber ético de buscar y encontrar los canales, los medios, los mecanismos mediante los cuales rindan cuentas y recojan nuestras necesidades, nuestros intereses cotidianamente. Es nuestro derecho como electores y ciudadanos es exigir que así sea.
Una forma de estar en sintonía con  el pueblo es escuchar lo que dice la opinión pública, la opinión publica no es el chisme, el escándalo o la encuesta de opinión del fin de mes, sino son la construcción de consensos, el diálogo racional, plural y sin manipulaciones de ningún tipo, el pensamiento del conjunto de los ciudadanos sobre las cuestiones que suscitan el interés general o son motivo de la administración pública. Los principales actores para colocar estos temas son los medios de comunicación. La radio, la televisión y los periódicos de circulación nacional han perdido el interés por la opinión pública real o critica, se han alejado de hablar de un estado democrático auténtico, de una educación cívica y ciudadana, muchos se han convertido en comerciantes y ambulantes mercachifles que tienen el interés de ganar unos centavos con las portadas de mujeres desnudas, noticias sensacionalista de violencia, muerte  o el chisme de comadres, o  simplemente  camuflar  sus  inversiones y poderes económicos en la seudo opinión pública o manipulada que nos muestra  grandes los noticieros de televisión y  periódicos de circulación nacional.

Necesitamos generar y construir más espacios democráticos donde la opinión, el análisis y participación permitan mediaciones críticas en la comunicación política para salir de la crisis de representación  y derrotar esta época de vacíos de contenidos.

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