VIVIR EN DEMOCRACIA
Juan Carlos Callacondo Velarde
La democracia es un sistema por el cual el pueblo otorgar poder y recursos públicos a nuestros gobernantes de una manera pacífica y mayoritaria. Al gobernante se le concede el derecho a gobernar en transparencia y en respeto a la vida, vivir en democracia es una capacidad, un estilo de vida basado en el respeto a la dignidad humana, las libertades y los derechos de todos y cada uno de nosotros como miembros de una comunidad. Esta democracia hoy en día necesita ser reinventada y reducada por que la vida ha cambiado y sus actores no son los mismos en una sociedad post moderna como el que vivimos.
Los que asistiremos este domingo a las urnas reafirmaremos esta nueva posibilidad, motivados por otros razonamientos, por otras realidad diferentes a los años anteriores. Vivimos una sociedad totalmente diferente donde hay una mezcla de patrones e identidades tradicionales aun arraigadas, internalizados en nuestra vidas, frente a un nuevo estilo de vida que nos entrega día a día la tecnología, la globalización y la post modernidad, esta realidad refleja una nueva actitud en nuestra decisiones y nos divide en dos actores totalmente diferentes, dos miradas, dos realidades, dos formas de vivir y sentir la democracia, los adultos mayores de 35 años y los jóvenes hijos del mundo.
Las generaciones mas añosas que vivimos la vorágine de este siglo XXI aun leemos con un molde doctrinario e ideológico de los 60, 70, 80, 90 y aun miramos y dividimos el mundo en dos entre derecha e izquierda, entre pobres y ricos por esta posición nos desarraigamos dinosauricamente, impulsivamente, izamos banderas de radicalidad, de intolerancia, de violentísimo y exponemos nuestra incapacidad de releer esta propuesta de democracia. Esta vieja democracia que aun se pinta en la calles, se defiende entre marchas, mítines en plazas generando odio y resentimiento por el adversario.
Mientras esta nuevas generaciones jóvenes e hijos de nueva tecnología, de la globalización tiene como ideología al mundo como tal, un solo mundo donde somos ciudadanos globales, donde no se nota la clásica división del mundo, el pobre y rico cantan y bailan al mismo ritmo del regatonee, visten la misma moda, están lejos de los resentimientos de clases social, disfrutan de las misma comida chatarra, por sus sangres fluye un estilo de vida pragmática entre colores y movimientos cada vez mas rápidos, ellos viven la democracia entre el graffiti, entre las pandillas, las manchas y causas. Este 18% de la juventud que fue cautivado por PKK no son de mítines de calles, de parques y plazas sudorosas, de discursos pesados llenos de resentimientos, de utopías como el socialismos que movía a nuestras juventudes de antaño, sino sus fascinación esta en el discurso ralo y raro, desideologizados, con alta exigencia de creatividad, alienta y alimenta su opinión desde las redes sociales, sus preferencias son el fashion, el color el discurso cachociento y disparatado, ellos viven el día sin interesarle el pasado, esta juventud en el 2016 será el 55% de la población, ven y viven la democracia entre marketing y pragmatismo.
Necesitamos repensar creativamente y hacer nuevas forma de política, reinventar una nueva democracia donde no se pierda con facilidad, la capacidad de la critica, la capacidad de la tolerancia, la capacidad ética y moral como principio elemental de la democracia. Necesitamos decencia y pasión por hacer nuevas formas de política.

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