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viernes, 28 de enero de 2011

LA ANOMIA SOCIAL DE LA INSEGURIDAD

Juan Carlos Callacondo Velarde

Durante este tiempo de vacaciones se han incrementado los reportes de violencia juvenil, robos, asaltos, seguro porque nuestros jóvenes están en tiempo de ocio, desempleo y no encuentran  otras ofertas que involucrarse en estos asuntos delictuosos. Sin embargo  vivir en inseguridad se esta convirtiéndose en una forma de vida, ver a correr a una  joven, una mujer o anciano detrás un delincuente no nos inmuta, no llama la atención y vivir inseguros  y no denunciar o reportar a la policía  se ha convertido una practica normal.
Es importante denunciar ante la policía un suceso delictuoso porque las cifras, las incidencias permiten  colocar en la agenda pública  la necesidad de construir políticas y estrategias que permitan  luchar decididamente contra la delincuencia, sino de lo contrario se convierte  en casos invisibles  que luego donde todos nos quejamos y entramos a ser gobernados por la anomia.
La anomia significa vivir con ausencia de la norma,  por  omisión  o por propia voluntad,  cuando todos sabemos que la función de la policía es proteger a la ciudadanía, salir a rondar a patrullar  pero simplemente no lo hacen porque les genera más trabajo, porque cada caso debe ser canalizado con más investigación policial o  mediante  el Ministerio Público o el Poder Judicial, pero es preferible un trabajo más perezoso como desentenderse con la delincuencia. Entramos en anomia cuando todos sabemos que debemos denunciar un caso de delincuencia  ante la policía y no lo hacemos por que no tenemos tiempo o simplemente no pasará nada.
La anomia es indicador de que una sociedad como el que vivimos esta entrando en declive, en desgobierno y es altamente preocupante para todos porque luego es fácil creer que la solución es un gobierno antidemocrático.  La anomia se siente más cuando las instituciones del estado tienen hacen todo lo contrario del que era su fin original y vivir esta sensación es preocupante porque demuestra que el sistema político, económico y social no sirve para nada y se apodera de nosotros el desgobierno, la desesperanza y los pensamiento antisistema. 
Se siente vivir en anomia, cuando la escuela en lugar de educar, forma delincuente juveniles; cuando en el hospital se corre el riesgo de morir; cuando los jueces están comprados; cuando la policía es corrupta, cuando todos sentimos que no hay mas soluciones. La anomia puede detenerse, pero sus efectos son irreversibles en mentes  y el imaginario de la población. La delincuencia del que hoy nos quejamos es producto de la anomia que se ha ido anidando en las familias por la alta violencia familiar, por descuido, pasividad y la desorganización de nuestras organizaciones, de los comités vecinales de seguridad ciudadana, por el serenazgo, por la policía y nuestras autoridades locales que no hacen nada para que las normas se cumplan y se aplique.
Reestructurar una sociedad es una tarea dura dónde no queda tiempo para buscar culpables. Lo más viable  y urgente es organizarnos, planificar, concertar entre los todos los actores  y buscar todos juntos a que impere la ley y nos cogobierne la norma para vivir en anomia  y vivir seguros con toda nuestras familias en paz.

Publicado en Radio Yaravi y Diario Naticias Arequipa.

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