El oro, incienso y la mirra en la navidad de los pobres.
Juan Carlos Callacondo Velarde
Jesús nació, vivió y murió pobre, el libro de Lucas (Lc 2,7) señala que María, después de dar a luz a su hijo, “lo recostó en un pesebre, porque no había lugar para ellos en el aposento”. El nació perseguido y amenazado por Herodes pero recibió de regalo por los magos del oriente oro, incienso y mirra. Hoy en el Perú siguen naciendo miles de niños y niñas en la pobreza y extrema pobreza igual que Jesús perseguidos por la desnutrición y un estado insensible, ellos están a la espera de su regalo de oro, incienso y mirra.
Los jesucitos que nacen en el 27% de hogares de extrema pobreza están de su oro, de una vida digna donde su condena no sea la desnutrición. El oro representa el amor con que amamos a Dios y al prójimo, por ese mismo amor no podemos seguir esperando que nuestros niños y niñas estén condenados a una pobreza por resto de sus vidas. Le regalemos una oportunidad donde sus habilidades y destrezas y su desarrollo psicomotor los preparan para su ingreso exitoso al sistema educativo formal, les proporcionemos alimentación y la nutrición adecuada para soportar las exigencias del crecimiento y propiciar las condiciones para que se manifieste un desarrollo óptimo.
La mirra es unos de los componentes que sirve elaborar perfumes, ungüentos, medicinas y también sirve para embalsamar muertos. En nuestra patria un alto porcentaje de la población aun no gozan del acceso a la salud a pesar de poner universal todos seguros, que solo se constituyen en anuncios solo político, en este año de alto crecimiento económico 23 mil de niños y niñas que murieron producto de la tuberculosis, infecciones respiratoria aguda IRAs, Enfermedad Diarreica Agudas EDAs que definitivamente son de las sectores mas pobres y rurales del Perú. Nuestros niños y niñas aun siguen a la espera de estos magos que le traigan la mirra de la salud para tener una esperanza de larga vida.
Según el último reporte de las pruebas del PISA, no hace ver otras vez la cruda realidad de la educación no cambiando casi nada, solo pudimos ganarle en la penúltima y ultima aun país sudafricano, los datos nos ilustran en nuestra patria solo el 23% comprende lo que lee, el 15% razona matemáticamente. La mayor parte de los niños y niñas más pobres gozan de esta mala calidad educativa, ya es hora que reciban su regalo de incienso y gocen de ese humo fragante de una buena calidad y equidad educativa.
El nazareno que predicó la humildad, la caridad y la austeridad, este hombre excepcional que dividió la historia en un antes y un después, nos ilumine y nos hagan ver que aun nuestra Arequipa y el Perú hay miles de personas que celebran una “Navidad diferente”, llena de carencias y necesidades, cientos de familias en cuyo núcleo vive alguna niños y niña con discapacidad, con enfermedad, sin educación, sin trabajo, sin alimentos que esperan su regalo de oro, mirra e incienso. Por una Navidad austera, humilde, fraterna, solidaria y sin mucho derroche haya mucha navidad, paz y felicidad para todos.

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