“Piensa tu voto, piensa tu vida”
"El poder del elector radica en su voto y sólo depende de él si lo usa bien, o lo usa mal. Donde votamos, influimos".
Juan Carlos Callacondo Velarde
Juan Carlos Callacondo Velarde
En libro nos hace una diagnostico como en Perú en los últimos 40 años hemos transitado de una sociedad cerrada de pocas personas a una sociedad de ciudadanos. La ciudadanía como categoría sociológica donde las personas asumimos y conocemos más concientemente nuestros derechos y deberes es muy joven, tan joven como la institucionalidad de la democracia en América Latina. Recordaremos junto con la democracia, la participación y la misma ciudadanía la capacidad de elegir y ser elegido de las mujeres y los jóvenes en el sistema político peruano.
En esencia, ¿Qué es ser ciudadano? Ser ciudadano es más que el simple hecho de cumplir 18 años y tener mayoría de edad, de haber nacido en este país y poder votar en las elecciones para elegir a nuestros representantes en el gobierno, o poder ejercer plenamente lo que conocemos como derechos y deberes ciudadanos tales como obtener el DNI, contraer matrimonio civil, poder trasladarnos libremente por el territorio nacional, etc.
La ciudadanía es poder, entendido como la facultad de realizar actividades con plena autonomía, tomando decisiones responsables en el contexto social actual. Asimismo, es la capacidad de las personas para asumir compromisos en un ambiente social y político con el que nos identificamos al sentirnos parte de él, logrando convivir. Todos somos titulares de poder por lo tanto podemos influir e intervenir en la toma de decisiones en diversos espacios de nuestra vida.
Sin embargo existimos ciudadanos reales quienes ejercemos activamente nuestros derechos, nuestros deberes permanentemente en nuestras familias, en nuestro barrio, en nuestra organización, en nuestro trabajo. Un ciudadano real participa, vigila permanentemente el derecho ejercido o el debe exigido.
También existen los ciudadanos imaginarios aquellos que solo están para las cifras oficiales del gobierno, para los discurso políticos, para los votos en las elecciones y luego están abandonados, excluidos, maltratados. Los ciudadanos imaginarios muy pocas veces participan y ejercen sus derechos y deberes.
Hay otros que son los ciudadanos invisibles que no aparecen en las cifras, ni en los discursos, que solo aparecen en las elecciones y botan su voto. Los ciudadanos invisibles muchas veces deciden la vida de nuestros pueblos. Es hora de ser ciudadano real, educa tu voto, ejerce tu ciudadanía.


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