Juan Carlos Callacondo Velarde
Esta semana hemos recordado el día del maestro, esto nos
permite hacer una reflexión sobre su rol, su trascendencia y su impacto en la sociedad actual. Ser maestros significa tener una rol social activo,
un fuerte compromiso social, porque su trabajo tiene una relación directa con
la construcción de una sociedad más justa, humana y democrática. El maestro José
Antonio Encinas expresaba “El más alto cargo que un ciudadano puede desempeñar en una democracia es el de maestro de escuela” definitivamente,
los maestros tienen en su manos la construcción y consolidación de los nuevos ciudadanos,
ellos ayudan a descubrir vocaciones, ayudan a buscar sueños e ideales en todos
sus educandos, forman a la gente del futuro y aparte de todo ello, sacrifican
todo por proporcionar a sus estudiantes la más importante arma contra la
ignorancia y la descomposición social. La educación.
Ser maestros en el Perú se ha convertido en una
imagen de doble dimensionalidad, por un
lado todo aquello positivo y bonito que se repite en los festejos y ceremonias en
las escuelas, los colegios y la misma población
y la otra aquella imagen negativa y desprestigiada que tiene la sociedad
de los profesores. Sin embargo, a pesar de todo eso le confiamos el 99% de la
formación de nuestros hijos e hijas.
La profesión de docente se ha convertido en
algo sumamente complejo, extremadamente tecnificada, que exige un gran esfuerzo
tanto en preparación como en formación y que, sin embargo, no cuenta con un
adecuado reconocimiento social. Es más, está asentada en la sociedad una cierta
imagen negativa del docente (público sobre todo), pero también del hecho
educativo en general. Esta imagen afecta, sin lugar a dudas, al propio proceso
educativo que se materializa en problemas de convivencia, salud laboral,
pérdida de autoridad. Esta situación debiera ser tomada más en serio por las
autoridades educativas de cara a buscar soluciones mucho más efectivas y reales
a favor de los maestros. Si a esto sumamos el desprestigio, en gran parte
injustificado, de la escuela pública tenemos una situación crítica del
sector que los cambios políticos, las sucesivas reformas e incluso, los cambios
de paradigmas educativos no le favorecen para que la gente pueda tener una
imagen adecuada del rol docente.
Es muy propio de
nuestra sociedad decir que todo va fatal y que la culpa la tiene el otro.
Vivimos en un sistema de excusas que afecta también a la educación. Los padres
echan la culpa a los profesores y los profesores a los padres; al final, ambos
se ponen de acuerdo en que la responsabilidad es de la televisión y sobre todo,
del gobierno. En definitiva, todos tendríamos que trabajar
para transmitir una imagen del profesor más honesta, más realista y más
ajustada a la realidad, evitando los estereotipos tan perjudiciales para
el sistema. Pero en esta labor todos deberíamos arrimar el hombro, empezando
por el profesorado, dignificando nuestra profesión y luchando, con ganas,
porque ese reconocimiento social que propugnamos sea real y en eso todos
ganamos con maestros bien reconocidos y con una imagen real y positiva de ellos,
nuestros hijos tendrán un buen referente de que los educa todos los días.
Ser maestro es una de las más nobles vocaciones, Las
mentes de los estudiantes son su principal material, algo nada sencillo y que
requiere una labor enorme y reconocimiento social por todos.

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